Solución Casera Para Terminar con el Terrorismo

A veces lees una nota sobre cómo bajar de peso comiendo bananas. Puede que funcione. Puede que no. Esto es lo mismo.

Pensá en cuando eras chico y algún tarado en el colegio te molestaba todo el tiempo. O ahora en Internet, que nunca falta un imbécil que te provoca todo el tiempo con comentarios agresivos. Si les contestás, el otro sube la apuesta. Porque eso es lo que busca: tu reacción. Busca llevarte a su terreno. Él decide cuando y como vos reaccionás. Se le ocurre insultarte y sabe que al rato vos lo vas a insultar. Te domina.

Entonces lo mejor que podés hacer es ignorarlo. Seguramente va a ponerse más y más agresivo buscando tu reacción. Y más. Y va a pegar donde cree que duele. Y lo evitás, ignorás y bloqueás hasta que se cansa y va a buscar otro árbol al que ladrar. Funciona. Hace siglos que funciona. No importa si es en la cancha, en la calle, manejando o en Facebook. Funciona.

Hagamos 1+1+1 a ver cuánto da.

Hoy en día todos sabemos que lo que “pasa” en el mundo, es lo que sale en los diarios. Si no sale en el diario, no existe. Ejemplo: vos pensás que el ébola se erradicó del mundo porque hace rato no leés nada. Entrá a google y en la parte de noticias escribí “ébola”. Sorprendete.

También sabemos que el terrorismo busca paralizar. Lo hemos hablado muchas veces. El terrorismo intenta que vos pienses que no podés hacer tu vida normalmente. Busca que pienses que es peligroso ir a un recital en Europa o caminar por un aeropuerto. Pero ya a esta altura sabemos (quiero creer) que muere más gente por enfermedades venéreas que por atentados terroristas. Sin embargo… eso no es tapa de los diarios. Porque los diarios buscan show. Cueste lo que cueste. Y lo que cuesta hoy en día para todos es que logran lo que se proponen y van por más. Los terroristas siguen haciendo lo mismo porque reaccionamos, porque funciona. Como el boludo que te provoca en Facebook o manejando por la calle.

Fijate las tapas de los diarios de hoy.

Todo acaparado por el feo atentado al término de un recital en Manchester. Cuántos muertos, qué dijo la cantante, el video desde afuera del recital en el que no se ve ABSOLUTAMENTE nada y simplemente se escucha un boom a lo lejos. La biografía de la cantante. La mitad de las noticias no aportan nada de nada de nada. No sirven más que para llenar el diario con cosas que venden. Y los que planearon el atentado, chochos de la vida. La gira de Trump por medio oriente no figura. Lograron imponerse. Es como cuando algún medio larga un #hashtagpelotudo y logra que esté en los de mas tendencia. Rey por un día.

Pero está en tus manos, literalmente, cambiarlo. Por una vez en la vida, esto, según mi fórmula pedorra y sencilla, puede cambiar. El ébola, leas o no la nota, clickees o no, no lo vas a curar desde tu casa si no hacés nada. Pero esto sí.

Los diarios van a seguir haciéndoles el juego en forma (in)consciente mientras sus noticias sigan generando que la gente entre. Porque todos viven de la publicidad y si entrás a las notas del atentado las convertís en un éxito publicitario (los diarios tienen estadísticas de cuánta gente entra a cada página y así vender las publicidades) y al entrar  entonces el jefe de campaña publicitaria va a seguir eligiendo esas notas.

Entonces: vos empezá no clickeando en las notas. No te digo que te aísles del mundo. Pero de las 10 notas que hay en la foto que puse, 8 no interesan para nada. Empecemos cambiando el éxito de las notas pelotudas que le dan presencia a los atentados en los diarios. Con eso vamos a generar un cambio seguro. Y si encima tenemos un pariente en los diarios, diganlé lo siguiente: DEJEN DE DARLE PRENSA A LOS ATENTADOS. Así de simple. Dejá de darles tapa y vas a ver como van a cambiar de estrategia. Van a tener que hacer otra cosa. No puede ser que un tipo que atropelló a una persona con intenciones terroristas sea más noticia que la invención de un auto eléctrico que reduce la contaminación en un 40% y que va a salvar la vida de tus nietos para que vivan en un mundo mejor y menos contaminado.

Los medios deberían entender que los terroristas buscan que TODOS se enteren de sus atentados para que TODOS tengan miedo y piensen que esos diez mil boludos son en realidad 2 millones. Y en el mundo globalizado de hoy en día, eso es fácil de lograr si TODOS los medios les dan semejante cobertura. Pero si los medios no lo entienden porque quieren vender igual que tu panadero que usa harina más barata comprada al por mayor para que le queden dos pesos más por kilo de pan, entonces vos hacete cargo y no les des tu click.

Fijate qué importante te volviste de repente. Tu click vale oro. Yo sé que vos crees que es una boludez lo que digo. Pero también le creíste a la dieta de las bananas así que… ¿qué te cuesta? Hacé la prueba y compartí la idea con los que te conocen. Empecemos a dejar de darles lugar, cobertura, espacio a los atentados terroristas. Que informen, pero en un costado. Pongamos las cosas en su lugar y van a ver como ese boludo que te provoca en Facebook o el vecino que te deja la bolsa de basura en el pasillo a propósito, a la larga o a la corta, va a buscar otra forma de lograr su objetivo. Y quién te dice… quizás cambiamos el mundo como ese auto que contamina menos.

Gracias.

Josi

“El Mundo No Hace Nada”

Uno creció escuchando el reclamo de los judíos sobre la inacción de todo el mundo mientras se exterminaba a los judíos en Alemania Nazi. No solo eso. También uno creció escuchando uno tras otros los pedidos de perdón, arrepentimiento y hasta indemnizaciones de países, instituciones, personajes y organismos, que reconocen no haber hecho nada para evitarlo.
Durante décadas. 70 años. Escuchamos decir a todos “Nunca Más”. Y para decir tan sueltos de cuerpo que algo no va a ocurrir “Nunca Más”, se supone que tenés que pensar qué vas a hacer la próxima vez. Si te caíste por no atarte los cordones, te los atás.

Israel hizo algo: creó uno de los ejércitos más poderosos del mundo, y ante los incesantes intentos de los países árabes por exterminarlo una y otra vez, mostró los dientes y dejó claro que “Nunca Más”.

¿Y el mundo qué hizo? Ahora tiene la oportunidad en Alepo. Alepo, en Siria, es de donde emigraron mis abuelos maternos y mi tío Nathan allá al principio del siglo pasado. Y entre diferentes grupos armados, oficiales, terroristas, subversivos, independientes, están matando a todo lo que se mueva. Y el mundo no hace nada. Nosotros no hacemos nada. Vos compartís un videito en Facebook, yo escribo un post, y mi vecino dice “Qué barbaridad”. Pero nadie hace nada. Los Gobiernos no hacen nada. Y mueren por día cientos de personas.

Entonces dejémonos de joder y asumamos la triste realidad: no vamos a hacer nada. Solamente cuando le convenga a alguien (que no somos vos y yo) por cuestiones políticas y económicas, algún país va a hacer algo, como lo hizo la alianza de occidente con EEUU a la cabeza en Irak.

Ya pueden ir preparando los discursos de disculpa y los montos de indemnización a los pobres sobrevivientes de Alepo que durante los próximos 70 años van a ir escuchando uno a uno a todos los mencionados antes pidiendo disculpas.

No nos engañemos más. El mundo apesta y por más que ahora tenemos internet y nos enteramos de todo lo que pasa con lujo de detalles y no deberíamos tener excusas, nadie hace nada.

¿Qué podemos hacer? me preguntaron el otro día. Y si realmente nos escandalizase como decimos, deberíamos parar el país. Es el único arma que los civiles tenemos para forzar al gobierno a hacer ALGO. No podés dejar de comer queso blanco porque a nadie le importa. Pero si son los motivos económicos los que mueven al mundo, entonces toquémosles el bolsillo. OBLIGUEMOS a los políticos a tomar partido ACTIVO y hacer algo REAL que detenga la masacre. Como sea. Pero que hagan ALGO.

¿Se animaría el mundo a algo así? ¿Ustedes que piensan? Todos apagan la luz durante una hora en el día de la Tierra y después todo sigue como si nada. Pero acá se está muriendo gente. Mañana te puede tocar a vos eh. Supongo que no negás esa posibilidad. Entonces… ¿qué hacemos?

 

Holocausto Vs Perdón

Alemania. Holocausto. Israel. Perdonar. De eso voy a hablar.

Si mirás el mapa, Los Romanos (Italia), Grecia, Los Otomanos (Turquía), Babilonios (Irak), Egipto… y andá a saber cuantos más, se la agarraron con el pueblo judío a lo largo de la historia. En algún momento algo tenía que cambiar para que se la dejen de agarrar con el gordito de anteojos para abusar de él.
Allá por la década del 40 a Alemania se le ocurrió (por segunda vez) la fantástica idea de conquistar el mundo caiga quien caiga. Imaginate hoy en día una cosa así: un país empieza a bombardear a todos sus países vecinos hasta que se rinden y son anexados. Increíble, ¿no? Alemania lo hizo.
Y así, mientras todos se encargaban de librar una guerra, y sin que tenga nada que ver con los MOTIVOS que llevaron a Alemania Nazi a querer conquistar el mundo, sin que hayan sido el detonante de la guerra y sin que hayan sido tampoco el botín ni parte de la misma, Alemania dice “che, ¿y si matamos a todos estos narigones?”. Y empezó el plan llevado a cabo con precisión, orden y efectividad Alemana, que terminó con la exterminación sistemática (y no como consecuencia de combates de la guerra) de 6 millones de judíos.
Algo cambió a partir de eso, el remordimiento del mundo entero le torció el brazo a la mayoría para que le otorguen una tierra que históricamente les había sido arrebatada, para que se junten, armen un país y los dejen en paz.
Y esta vez tuvieron la suerte de tener un amigo musculoso que, razones económicas mediante, cuando no, se decidió a apoyarlo económica y militarmente. Primero fue Rusia y al rato cambió por Estados Unidos. Entonces al gordito de anteojos no le pudieron pegar mucho más. Lo intentaron, sí, pero esta vez lo encontraron mejor preparado, y mientras eso ocurría, el gordito hizo abdominales a más no poder, se compró un par de juguetes letales y ya nadie más le pudo tocar el culo. Y sí, algunos lo siguen intentando, pero ese recuerdo aún fresco de los 6 millones de judíos, hacen que la marca a fuego dirija la actitud de respuesta israeli y devuelva las trompadas a quien se le anime. Creo que no se puede esperar menos de quien las tuvo que sufrir más que nadie y durante no solo décadas ni siglos sino milenios.
De Alemania hablé hace poco cuando me tocó visitarla. Y espero que la suerte no me lleve nunca más a ese país de mierda. Disculpen que lo diga de esta manera. Porque si hablamos de perdonar, uno perdona cuando del otro lado ve un entendimiento de la falta, un arrepentimiento sincero que conduce a un comportamiento diferente. Pero cuando ves que Alemania hace todo lo que hace para APARENTAR un arrepentimiento, y cuando leés que nunca se encargó de castigar a los miles de jerarcas nazis que perpetraron el exterminio y que los juicios que armó fueron un chiste, y que los monumentos que puso para recordar el holocausto no tienen un puto cartel que diga lo que son, y que los museos niegan con omisión deliberada la existencia de campos de exteminio, entonces te das cuenta de que el arrepentimiento no está. Que ese país lleno de gente capaz de creerse dueño del mundo, en el fondo, sigue pensando lo mismo. Lo único que hace es pagar ciertas sumas de dinero y hacer negocios con Israel que, en definitiva, nadie es tonto y le dejan un beneficio.
¿Perdonar? No. Nunca. ¿Olvidarse? Menos que menos. ¿Aprender? Siempre.
El día del Holocausto es el día en el que se recuerda a las víctimas y el día en el que uno refresca la rabia para no perdonar jamás. La grandeza no está en perdonar sino en no vengarse. En demostrar que sos mejor.
Y si alguien quiere protestar contra el gordito que se puso en forma, se hizo amigo de un par de musculosos, se compró un par de chiches y devuelve las cachetadas con trompadas en la jeta, entonces que formen un partido, que ganen las elecciones y después hablamos.
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No Encanutes La Paz!

Se hizo una manifestación en la que participaron, según el reporte, 300 israelíes y palestinos. No se dice cuantos de cada lado fueron.

Los participantes reclamaron el fin de la ocupación y declaran con carteles a cuatro voces que  “existe otro camino posible”.

En la cobertura no explican cual sería ese camino posible que durante tantas décadas ni los grandes estadistas del mundo lograron descifrar.

Me da bronca que haya 300 personas tan inteligentes que tengan la formula secreta para la Paz en Israel y en los Territorios en disputa y no la quieran compartir con nadie. Qué guachos, ¿no?

Mas info(?) aca: http://972mag.com/there-is-another-way-palestinians-israelis-march-together-against-the-occupation/118323/

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El Mundo Arabe y los Refugiados Palestinos

Mirá qué interesante. Un grupo de españoles fue de viaje al Líbano a conocer de cerca el día a día de los Refugiados Palestinos que viven allí.

Y para mi sorpresa, las referencias a Israel (si bien existen, porque no podían desaprovechar la oportunidad para pasar un aviso) son pocas. Aquí se puede ver, contado por la misma gente que vive en esos campamentos de refugiados, cual es su realidad del día a día.

Ya empezando por lo que dije, tendría que llamarte la atención que en un país como El Líbano, haya Campamentos de Refugiados.

Nomás al comienzo te cuentan que no pueden salir del muro de 3 metros de altura que los encierra (son 70 mil habitantes en Ain al-Hilweh) y que tienen puestos de control en los que el gobierno libanés decide quien pasa y quien no. Están en un ghetto hecho y derecho.

¿Por qué no dejan que los palestinos vivan una vida digna, como pregonan siempre respecto de los que viven en los territorios en disputa con Israel? ¿Por qué siendo los palestinos también árabes, viven en campamentos de refugiados en El Líbano? El famoso “y por casa cómo andamos”.

 

Yo a veces digo “¿ves? ¿ves? acá tenés una prueba: ¡nadie quiere a los palestinos en su tierra y todos los hacen mierda!” como tratando de probárselo al mundo. Pero al toque me doy cuenta de que todo el mundo lo sabe! Es al pedo discutirlo. El mundo lo sabe, pero tienen que vender, negociar, comprar petróleo, etc. Y harán lo que tengan que hacer para que les convenga y no le les complique. Entonces no sé para qué me molesto, ¿no?

De todas formas, hay detalles interesantes en este video. Te voy tirando cositas para ver por si no tenés paciencia de verlo todo (aunque es re corto, che!):

Minuto 5: te cuentan cómo viven en el campo de Refugiados, a causa del Gobierno Libanés.

Minuto 7, el viejito te cuenta clarito cómo fue que terminaron siendo refugiados: no aceptaron compartir la tierra con los judíos en 1947, y al terminar la guerra, terminaron (perdiendo) yendo a parar al Líbano. Apostaron y perdieron. Ellos lo saben. Lo que diga la prensa es solo para vender diarios y publicidades.

Minuto 18: el colmo. El tipo pide que Israel reconozca su responsabilidad acerca del hecho de ellos estar viviendo como Refugiados, cuando todos saben (hasta el viejito de antes) que la guerra la empezaron los árabes en 1948, y la perdieron.

Minuto 19:50. El mismo viejito, que está ahí desde 1948, diciéndote que son los mismos árabes los que dicen defenderlos quienes vienen y matan a sus hijos y mujeres. Y que ya vio muchísimas veces a los gobiernos árabes actuar en contra de ellos.

Si fuese un documental israelí, bien podrías decir que encontraron un árabe que piensa como los judíos o lo que es peor: disfrazaron a uno. Pero este documental está destinado a mostrar la realidad y la miseria palestina en el Líbano. Está financiado por gente pro palestina. Lo podés ver en el resto del documental.

Y relajate. El mundo sabe claramente la verdad. Te lo dicen para fastidiarte. Es como cuando un hincha de Huracán le dice al de San Lorenzo….¡cualquier cosa! ja.

Alemania: Vergüenza de Ayer Y Hoy

Yo crecí escuchando a mi viejo decir “en Alemania no pongo un pie”. Y eran pocas las veces que mi viejo afirmaba algo con tanta seguridad. Así que lo tomé siempre como un axioma y adopté ese pensamiento.Estuve de acuerdo y lo respeté. Razones no faltaban.

Pasó el tiempo y como siempre, nosotros(?) somos los que ponemos la buena voluntad para empezar una nueva página. Me planteé una vacación y Berlín me tentó. Me dije que pasó suficiente tiempo y que las señales que se emiten desde Alemania hoy en día, denotan una maduración que concuerda con lo que otros me cuentan, acerca de los alemanes de hoy en día que se avergüenzan mucho de lo que hicieron sus antepasados. Ojo, sus antepasados no son el tatara-tatara-tatara abuelo. Son sus abuelos y punto. Imaginate que tu abuelo… no se… mató a 500 bolivianos poque él pensaba que los cabecitas negras no sirven para nada. Bueno, eso. Jodido. Porque es de suponer que creciste en una casa en la que, asi como a mií me decían “no pongas un pie en Alemania” a los adultos de hoy en dían les decían “El Abuelito fue un heroe de guerra y mató a esos judíos apestosos”. Pero de todas formas quise dar un paso yo, hacia adelante. Así quizás mis hijos ya no recibirían ese resentimiento innato que me tocó a mí.

En Berlín hay dos museos muy importantes de los que quiero hablar y un monumento. Uno es el “Museo del Judaísmo”. Es un museo como el que no he visto en mi vida en ningún otro país del mundo. Original, creativo, interactivo, entretenido, interesante, completo, complejo, artístico. No es de esos aburridos. Hay para ver, para escuchar, para tocar, para pensar, para sentir, para tratar de interpretar. Se trata de 2000 años de judaísmo en Alemania -yo estaba seguro de que iba a ser la historia de la alemania nazi y los judíos en el holocausto-. Arrancan desde los tiempos ancestrales y tienen documentos y objetos de toooooooda la historia. La cucharita del café del Rabino de Berlín hasta la historia de una madre que tuvo 14 hijos y todos sus detalles.

Y ahora viene el postre. En semejante museo INMENSO y tan completo, hay solamente 4 (¡cuatro!) fotos sobre el holocausto. Eso. Nada más. No hay una sola foto de Hitler. Y quiero que me digas si en alguna mesa de café podés encontrar a alguien, a uno solo, que diga que en la historia de los judíos de Alemania, Hitler no es un personaje central o que el holocausto no es algo ineludible. Es como hacer un documental sobre Vilas y no nombrar a Clerc. Es escandaloso lo mucho que escondieron el Holocausto y los horrores sufridos en Alemania por todos los millones de judíos que supieron poblarla. Pero esperá. No terminamos.

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El otro museo del que quería hablar, es el denominado “Topografía del Terror”. Es un museo gratuito que se erige en los restos bombardeados de lo que fue el cuartel general de las SS Nazis. Simbólico lugar para erigirlo y puesto su objetivo en reconocer las barbaridades hechas por el Tercer Reich. Entrás armado de tiempo y ganas de leer. Acá si que son fotos y más fotos y textos y más textos. Te encontrás con Himler y con Eichman y con Priebke y con Mengele. También con Hitler, claro. Pero en fotos más bien relajadas. Me pareció raro a medida que avanzaba, que no lo veía en actitudes de grandes discursos. Pero bueno.. dije… dejá… y seguimos. Y te cuenta detalles y organigramas de la Segunda guerra mundial, y estructuras del partido Nazi y quién era quién en las SS, la Gestapo, y te muestranm fotos de los judíos siendo expulsados a pie de Hungría o diagramas con las cantidades de expulsados. Hay fotos de hombres ahorcados con carteles de “yo traicioné al pueblo alemán” o de mujeres a las que se las afeitaba en público por haberse acostado con un polaco. También un párrafo para el tratamiento bestial que les propinaron a los homosexuales.

Y ahora viene el segundo postre: No hay NI UNA, pero NI UNA foto ni explicación, de los campos de concentración. De las duchas de gas, de los crematorios, no hay una foto de los cuerpos raquíticos ya cadáveres en fosas comunes, no hay fotos de los pabellones, de los quirófanos del horror en los que Mengele hacía experimentos con los judíos “prisioneros”. Nada de eso está mostrado en sus mil y pico de metros cuadrados repletos de información.

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Creo que de más está decirles que en ambos libros de visitantes dejé mis apreciaciones en tinta color fuego. Y creo que casi es innecesario (aunque no puedo evitar hacerlo) explicar la horrible sensación de estar frente a un pueblo que en realidad no aprendió nada ni se arrepintió de nada. Así como habiendo generado la primera Guerra Mundial, generaron la Segunda sin haber aprendido nada, los alemanes esconden debajo de la alfombra todo lo que hicieron. Y ojalá lo hiciesen por vergüenza. Y aunque así lo fuese, le deben al mundo agachar la cabeza y pedir perdón públicamente en un museo, por lo menos. Pero no. No se avergüenzan de nada. Los alemanes (y esto confirmado por amigos que VIVEN allí) siguen convencidos de que ellos son mejores que todos en todo. Superiores. El mundo entero fue demasiado considerado con Alemania teniendo en cuenta lo que hicieron y COMO lo hicieron. Porque si hubiesen sido 6 millones de muertes causadas por una guerra sangrienta, nos lamentaríamos, sí, pero de diferente manera. Sin embargo todos sabemos que Alemania exterminó millones de personas que no peleaban contra nadie, que no eran parte del conflicto y que su único pecado era ser minoría no-aria.

El monumento es el del holocausto. Está a dos cuadras de la puerta de Brandemburgo. Le dieron, podrían decir, un lugar de privilegio a una mananza entera en el corazón de Berlín. ¿Quién podría decir que los alemanes no se hacen cargo? Yo. Porque esos bloques de cemento que recuerdan el holocausto no tienen un solo cartel que diga lo que son. Al turista desprevenido ni se le cruza por la cabeza entender qué significa y tanto es así que se suelen sacar graciosas fotos haciendop piruetas y selfies como si se tratase de un laberinto. Y de postre (siempre hay postre en Alemania) hay un museo en el SUBSUELO al que yo, nunca llegué porque no hay una sola indicación al respecto. Y buscando información para pasear por Berlín, ni en internet encontré de su existencia cuando busqué antes de viajar. Después busqué en google street y encontré un cartelito del tamaño de una revistita, indicando la entrada al museo. Cosa que te lo pierdas y no lo veas (ver foto).

Es directamente una vergüenza.

Alemania la sacó barata. Baratísima. Resurgió como país, se volvió a convertir en potencia, y quién te dice que el día menos pensado, son ellos los que, calladitos calladitos y contra todos los pronósticos de los creyentes inocentes, terminan desatando una tercera Guerra Mundial. ¿No te sentirías un pelotudo si eso vuelve a ocurrir?

Yo, por de pronto, vuelvo a mi frase paterna: “no se pone un pie en Alemania”, y eso les voy a enseñar a mis hijos. Ojalá ustedes hagan lo mismo, si esto que leyeron les importa lo suficiente y les parece lo grave que a mí me parece.