¿El Fin o el Principio?

Parece que el final de la guerra se decidió en una oficina.

El resultado de laboratorio se decidió en la Consejo de Seguridad de la ONU y no en la guerra misma, lo que hace pensar que la guerra, la muerte y la destrucción fueron en vano completamente. Si se hubiesen reunido en la ONU a decidir esos puntos ANTES de dejar que el conflicto estalle, nada habría que lamentar hoy. El ejército del Líbano estaría ocupando junto con UNIFIL la franja sur del Líbano, Israel estaría dentro de su territorio como desde hace 6 años, y -fundamentalmente- los dos soldados secuestrados estarían hoy desayunando con sus familias.

Esto nos hace pensar en la inutilidad práctica de la ONU. La utilidad del Consejo de Seguridad es solo teórica, porque a la hora de prevenir conflictos, brilla por su ausencia. No hizo falta dejar avanzar las cosas hasta dejar que se desate una guerra y que nuevas generaciones de chicos aprendan a odiar a sus vecinos. Cualquier ciego podría haber visto que Hezbolláh en estos 6 años se estaba armando para atacar a Israel y preparando el terreno para una guerra. El que no lo vio fue porque no quiso.

El mundo se burla de los observadores de la ONU que revisan si Irán está construyendo bombas atómicas o no, y le carga las tintas a los intereses económicos de EEUU en la zona. Yo les deseo de todo corazón a esas personas de cerebro atrofiado, utilizando toda la furia acumulada en un mes de guerra en el país en el que vivo para que mis deseos se cumplan, que los inspectores de la ONU no vigilen más a Irán, ni a Irak, ni a nadie, y que la primera bomba atómica que salga “de sorpresa”, les caiga justito en medio de sus casas, estando todos adentro, claro está.

Creer que el mundo está habitado por gente linda y buena como John Lennon, es cosa de imbéciles. Leyendo la historia reciente y no tanto, uno puede aprender mucho, y ver que siempre se tropieza dos veces con la misma piedra. No hay buenos y malos, simplemente hay cuestiones arraigadas en la educación de cada pueblo que da pruebas sobradas de lo que pueden ser capaces. Y por si faltasen pruebas, algunos presidentes salen a decir explícitamente que hay que borrar a tal o cual país del mapa.

Ahora, como siempre, el mundo queda otra vez en nuestras débiles mano. En la tuya, en la mía, y -lamentablemente- en la de mucha gente hija de puta. Darles un consejo del estilo “querámonos los unos a los otros” es para gente con ideales infinitos. Yo ya no me encuentro en esas filas. Yo lo único que digo es que no hay que hacerse los idiotas y mirar muy bien lo que pasó, entender lo que pasa, y evitar lo que va a pasar. El ser humano tiende triste y necesariamente a la autodestrucción en todos sus aspectos. Está en los que tienen el poder de evitarlo hacer algo para adelantarse a ese impulso y retrasarlos lo más posible.

No digan que no les avisé.

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