El Cese de Fuego

Mañana a la mañana empieza el cese de fuego.

Traduzco lo que eso significa en la práctica: que Israel va a detener sus incursiones aereas en el Líbano, sus fuerzas no abrirán fuego contra Hezbolláh y se mantendrán en sus posiciones en el sur del Líbano hasta que lleguen las fuerzas de UNIFIL e internacionales (francesas) para reemplazarlas.

Problemas a la vista: Nasrallah dijo que mientras haya israelíes en suelo libanés, se reserva el derecho de atacarlos. Es decir, que va a detener los disparos de misiles sobre territorio de Israel (¡hoy se mandó una despedida récord de 250 misiles!) pero que sin pudor ni cargo de conciencia va a abrir fuego sobre el ejército israelí hasta que se retire.

La pregunta es: ¿con quién se acordó el cese de fuego entonces? ¿El gobierno del Líbano está en condiciones de garantizar que Nasrallah respete el cese de fuego? El tiempo lo dirá. Los pronósticos son más que negros, teniendo en cuentael peso que tuvo el gobierno del Líbano en esta guerra.

El escenario aparentemente (al menos en el aspecto geográfico) parece favorecer a Israel, que tomó muchas posiciones en el sur del Líbano para garantizarse una presencia neutral luego del cese de fuego. Pero la historia no tan lejana indica que esto es solo una pausa. Israel mientras tanto aprendió de qué forma tendrá que combatir la próxima vez a Hezbollá, si es que esto ocurre. Hezbollá aprendió que -al margen de las pérdidas humanas irreparables y enormemente tristes- su ilusión de herir a Israel está lejos de ser un objetivo alcanzable. La cantidad de víctimas civiles israelíes causadas por el grupo terrorista libanés no fue alarmante, a pesar de las grandes fallas en la organización del gobierno israelí para cuidar a sus ciudadanos.

Lo más importante es que el mundo:

a) Aprendió que Hezbolláh no es un cuento de propaganda sionista.

b) Verificó que Siria e Irán están armando a un ejército clandestino que no responde a las autoridades de su país.

c) Verificó que por más que Israel tiene poderío atómico, no es capaz de usarlo a cualquier precio y que su excesivo cuidado hizo que esta guerra dure 32 días y no una semana con el triple de bajas.

Lo que no me queda muy claro es si el mundo vio lo que vengo diciendo hace varios días: las bajas civiles del sur del Líbano son responsabilidad de quien no quiso evacuar la zona. Por causas mucho menos peligrosas, en todo el mundo se evacuan ciudades enteras. El gobierno del Líbano no pudo siquiera en eso imponerse por encima de Hezbollah para sacar a sus ciudadanos de la zona de fuego.

Entonces cabe la pregunta -una vez más- acerca de cuán firme puede ser la presencia del ejército del Líbano frente a la de Hezbollá, que no va a cesar en intentar volver a controlar toda la zona que -por consecuencia de esta guerra- perdió a manos de fuerzas neutrales.

Olmert es optimista en cuanto al futuro del acuerdo. Yo tengo mis serias dudas en cuanto a la viabilidad de su implementación. Amir Peretz (ministro de Defensa israelí) ya está pensando en corregir los errores emergentes en el sistema de defensa israelí a causa de esta guerra, y yo aún no me convenzo que haya terminado.

Ojalá que el que esté equivocado sea yo. En todo.

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