Andy Kusnetzoff

Ayer tuve la oportunidad de ver el programa de Andy en Canal (13?) “Argentinos por su nombre”. Creo que el que le hizo honor al nombre del programa fue él mismo, ya que hizo el informe sobre la guerra en Israel bien a lo chanta.

Nunca vi una cosa igual. Daba la sensación que nadie le avisó a Andy que ya no tiene 25 años y que ya no trabaja en CQC.

El primer bloque estuvo bien. Entrevistó a la gente en Naharyia, entró a los refugios a ver cómo la gente vive el conflicto, incluso le tocó correr durante un aviso de misil.

El segundo bloque fue a parar a la playa de Michmoret, donde está organizada una “ciudad de carpas” para que los que se autoevacuaron del norte del país puedan tener un lugar donde parar. Los incesantes chistes de Andy fueron seguidos por los argentinos que entrevistó, en una mezcla de cholulaje y “vamos a salir en la tele para que nuestros amigos nos vean”. Así es que vi a viejos conocidos como Sammy, Martha y el Polaco. No los veía desde la adolescencia en Ramos Mejía.

Pero, que se entienda bien: Andy actuó como un imbécil. Es entendible que una persona que está autoevacuada trate de pasar la mala época de la mejor manera posible y sobrellevarla con humor. Un humor nervioso, lleno de incerteza. Pero vos no podés viajar 14 mil kilómetros para preguntarle a un evacuado “¡Qué clima de Villa Gessel que hay en esta playa! ¿Qué tiempo te está tocando? ¿Extrañás la joda de Argentina?”

Sus incesantes chistes me hicieron pensar en algún ejemplo que los acerque a lo que siente quien vive en un país que ha sido bombardeado durante un mes. Se me ocurrió que un periodista israelí viaje a Entre Ríos durante los meses en los que las inundaciones castigan a la provicia, y les diga a los Entrerrianos: “Pero… ¿má qué inundación? Yo veo que acá están practicando natación, remo, yatchting, buceo… tomando sol ¡La pasan mejor que en Buenos Aires que hay que pagar 50 pesos para ir a Coconor!”

A todos los argentinos a los que Andy les preguntó si estaban pensando en volverse -con excepción de un chico de 21 años- todos dijeron que no. En lugar de buscar la explicación a tan inesperada respuesta, en vez de tratar de ver qué es lo que les dio Israel a esos argentinos que llegaron aquí huyendo en algunos casos de la crisis de su Argentina natal, en lugar de llamar a los argentinos por su nombre, se dedicó él mismo a interpretar el papel del porteño piola, que va de joda a la playa, toma mate, sol, arena, “¡estoy a full!” y a pasar por alto una oportunidad que no todos los periodistas tienen.

Siendo que Andy es judío, eso podría haber ayudado a que muestre las cosas que no siempre se ven. Miles de cosas se me ocurren. En vez de preguntarles a los dos chicos que están en el ejército si extrañan ir a la cancha a alentar a Estudiantes o si ganan minitas gracias a Erreway, podría haber aprovechado para preguntarles qué siente un argentino cuando le dicen que tiene que disparar para matar a un terrorista.

Mil cosas más se me ocurren que podrían haber mostrado cómo somos también los argentinos en otras partes del planeta. Pero bueno… el programa es de él, y yo tengo un sencillo blog.
Y como si faltase que alguien lo ponga en palabras, cuando volvieron al estudio de Canal 13 (que transmitía en vivo), su co-conductor Martin Ciccioli le preguntó: “Pero… Andy… ¿Por qué otros periodistas como Lanata transmiten desde allá con casco y chaleco anti-balas por ejemplo, y vos estabas en la playa tomando sol?” Creo que Andy le habrá tirado de las orejas en la propaganda por haberlo dejado tan en offside frente a sus propios televidentes.

Una lástima Andy. Si tuviese que llamar a tu informe por su nombre, diría que fue una vergüenza.

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