Esperanza

Hace tiempo empecé a leer un libro en hebreo que no terminé. Es del escritor David Grossman, que casualmente en la última guerra del Líbano perdió a su hijo. No tiene nada que ver. O tiene.

Al tiempo se hizo la película. En inglés se llama “Someone to run with”. Es una historia sencilla, con algunas vueltas interesantes.

Tiene una escena fundamental. Una escena que poco tiene que ver con la trama pero queme hizo empocionar hasta llorar. Es que ahí es cuando me doy cuenta del enorme amor que le tengo a  Israel. Enorme.

El himno, Hatikva, no solamente es uno de los más hermosos del mundo entero, sino que tiene una letra tan humilde como maravillosa. Nada de glorias guerreras ni valor por morir. Simplemente un ruego: “Ser un pueblo libre, en nuestra tierra”.

Y la versión de esta piba, directamente te deja sin defensas.

Disfrútenla.

Remedio vs Enfermedad

En el Líbano se están masacarando.

En la Franja de Gaza se están masacrando.

Y no estoy hablando de las “masacres” israelíes en las que los diarios escandalizan cuando mueren 4 en un operativo. Estoy hablando de masacres como solamente los islámicos fundamentalistas saben hacerlo.

Claro, esto cuando Israel estaba en ambos territorios, no pasaba.

Y ahora encima(?) los palestinos piden ayuda humanitaria a Israel y hay que rescatarlos para darles atención médica en  el hospital de Ashkelon. Ah… claro, te suena Ashkelon… yo sé de dónde. Es la ciudad a la que los cohetes palestinos lograron llegar cuando Israel se retiró de la franja de Gaza.

¿Te da risa?

Vamos a ver quién rie último.