Despacito… con Chucrut

Al final van a terminar diciendo “tenías razón, lamentablemente”.  Todos somos buenas personas hasta que las papas queman. Todos somos buenos vecinos hasta que alguien pone su auto en nuestra cochera y ahí le queremos rayar el auto. El animal está ahí adentro y está en nosotros reprimirlo y comportarnos como personas decentes.

En Israel somos todos pacifistas hasta que cae un cohete al lado de casa. Quién no ha dicho alguna vez la frase “hay que matarlos a todos”. Vamos, con una mano en el corazón. Después se nos pasa y volvemos a la normalidad y no matamos a nadie. Pero eso prueba que el animal vive adentro.

Y hablando de adentro, los que LTA son los que piensan que Alemania cambió. Lo único que cambió, en mi humilde opinión, es de camiseta en la selección. Salió un modelo nuevo de Adidas, cuando no.

El 13% de los electores alemanes convirtieron en la tercera fuerza política del congreso a un partido neonazi. Ni me voy a tomar la molestia de estudiar a sus candidatos ni ver quién tenía un abuelo nazi o un papá enfermero de Hitler. No. No hace falta. El hecho está ahí. Para que te des una cuenta de la dimensión, pensemos quién es la tercera fuerza política de Israel: los religiosos. Fijate el poder que tienen. Dirimen cualquier pulseada entre la izquierda y la derecha y sin ellos nadie forma gobierno. Y lo hacen a cambio de concesiones, claro está, que beneficien a sus propios intereses. Y claro! para eso se meten en política. Es mucho más eficiente que cortar una ruta y que los caguen a palos.

Bueno, ahora en alemania, noventipico de diputados xenófobos entraron al congreso. Esta vez, a los judíos no los atacan, porque ya no queda casi ninguno, viste? Entonces el blanco inicial son los musulmanes, los inmigrantes que vienen de otros países a ocupar la mano de obra barata. ¿Qué tiene de malo eso? Y bueno… para un país que empezó una guerra bajo la consigna de que la raza superior necesita más espacio para vivir cómodamente, no hacen falta muchas explicaciones. Para Alemania los inmigrantes son como si te pusiese un jabalí en el comedor de tu casa. ¿Te imaginás tolerando esa situación? Bueno, ellos tampoco.

Quiero creer que alguien más en el mundo está escribiendo en un blog (si es que siguen existiendo esos bichos) tratando de preocupar a sus pares musulmanes, y por qué no a los vecinos de Alemania. No digo que mañana se vaya a armar una tercera guerra mundial en la que Alemania se alíe con Japón. No. Pero quizás con Corea del Norte! ja! qué chiste, no? También tienen los ojos achinados! Casualidad 🙂

Bueno, sin más me retiro porque tengo cosas que hacer. Mientras tanto, en Berlín, alguien desempolvó una esvástica de plata y le está sacando brillo con Odex.

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Semántica Española Antisemita Oficial

Que te digan “no seas ruso” (o “judío”) como sinónimo de tacaño, así, informalmente por la calle es una cosa.

Que digan en Israel “eso es avodá arabit” (trabajo de árabe) como insinuando que es un trabajo mal hecho es una cosa.

Que te digan “sos un negro de mierda” cuando hacés algo… no sé… de cabeza, es una cosa.

Pero que el diccionario de la Real Academia Española acepte y reconozca como palabra oficial a “judiada” como un acto de maldad o acción que perjudica a alguien, ya es otra cosa.

Hay países que no cambian. Nunca.

PD: gracias a Pat por el dato.

judiada

Alemania Compasiva (con los Nazis)

Otra vez chucrut? Cada vez más seguido? Ustedes pensarán que yo ando googleando a alemania todo el tiempo pero no es así. Esto sale en las tapas de los diarios. Más chico que la presentación del Iphone 8, sí, pero sale.

En la nota dice que un tribunal de Alemania abandonó el juicio a un enfermero nazi que fue responsable de seleccionar a miles de judíos que fueron enviados a la muerte, incluida Ana Frank. El tribunal abandonó el juicio porque dice que en el estado de senilidad y debilidad en el que se encuentra el ex-enfermero nazi no le permite entender el proceso ni defenderse correctamente.

Pregunto yo, señores alemanes: ¿Acaso los prisioneros en los campos de concentración sí estaban en condiciones de entender el proceso de la solución final y acaso de defenderse?

I rest my case. Por ahora.

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La Patagonia Israelí de la Risa

Ser antisionista es algo que requiere mucho trabajo. Hay que leer, hay que informarse, hay muchos años de historia. Hubo muchos antisionistas o antijudíos durante los últimos 70 años que realmente hicieron un trabajo para sacarse el sombrero y felicitarlos. Lograron, por ejemplo, que un país como Argentina, al que le importa un pito el judaísmo, sea de una base generalizada antisemita importante.

Pero con el tiempo, cualquier tarado sin el secundario terminado se la da de antisemita. ¡Ah no, señores!… ¡nosotros exigimos un mínimo de preparación! No nos pongan frente a gente improvisada, porque cuando nuestros detractores son poca cosa, el autoestima se nos baja. Eso quiere decir que los inteligentes han estado ocupados difamando a otro pueblo que no somos nosotros. Y eso no lo podemos permitir porque, como se sabe, somos el pueblo elegido.

Fijensé qué desprolijidad lo que les muestro. Hace más de un año y medio me crucé con la noticia de la “Compra de la Patagonia” a manos de Israel, para formar un Segundo Israel. Al margen de la alegría breve que me causó el poder ir a ver a San Lorenzo sin tener que viajar tanto, la decepción fue dura cuando me enteré de que era mentira.

Vean el post original.

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Pero ¿qué ha pasado? Otros medios antijudíos reciclaron la noticia, como aquí les muestro, un año después con el mismo texto.

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¿Será que se enteraron tarde? No creo… porque seis meses después, EL MISMO SITIO vuelve a publicar la misma nota, el mismo texto igualito (cambiaron el título, eso sí, nobleza obliga)

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Señores antijudíos del mundo, les pido por favor: no nos hagan quedar mal. Esfuércense un poco si nos quieren difamar. Inventen teorías nuevas. Si quieren les doy letra: que los chips de Intel incluyen programas de espionaje para espiar las vidas sexuales de los no-circuncidados. Ahi tienen para rato. Dale, pongale pilas porque con esto del Daesh, sentimos que los odian a ellos más que a nosotros y eso nos duele muchísimo.

Gracias!

Alemania no deja de mostrar la hilacha

Vos sabés que Alemania no me cae bien. Y sabés que te vengo mostrando día a día más y más pruebas del falso arrepentimiento alemán por lo perpetrado al mundo en la segunda guerra mundial, y en particular a los judíos, así, de paso nomás. Entonces aquí tenemos el menú del día con varios detalles más.

Primero, resulta que gracias a Gustavo Perednik me entero de que en el idioma alemán, y figura en los diccionarios, existe una palabra que significa “criticar a Israel” (israelkritik). No, no existe una que signifique “criticar a Bolivia”, si es lo que te preguntabas.

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Pero si este desayuno no te alcanzaba, acá viene el plato principal. El Frente para la Liberación de Palestina, grupo político y armado terrorista que se ha hecho responsable de numerosísimos atentados (entre ellos el asesinato de un diputado israelí, Rehavam Zeevi, se alió con otros partidos de izquierda y va a participar en las elecciones alemanas para el congreso este 24 de septiembre. Como siempre a todos los grupos extremistas antisemitas, les deseamos la peor suerte, así como la tuvo Biondini en Argentina, que volvió a sacar menos votos que la hinchada de Arsenal en Sarandí.

Y si con este primer plato te quedaste con un poquito de ganas de más, tomá este postre. ¿Viste cuando hacés pantalla completa en Youtube, que hay un botoncito para salir del full screen y volver a la pantalla normal? Me sonaba de algún lado. A ver si lo reconocés.

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Pero yo sé que sos un glotón, y después del postre querés algo más para bajarlo. Y resulta que en la Selva Negra (o Black Forest) de Alemania, en donde, dicho sea de paso, veranean miles de israelíes por año con sus chicos, por sus hermosos parques y atracciones, hay un lugar que se llama Schluehuewana Park en Grafenhausen. Tiene una cantidad de estatuas dispersas por todo el parque. Entre ellas, una muy simpática que está haciendo el saludo nazi. ¿Qué didáctico, no?

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Por ahora, vengo haciendo un trabajo de hormiga solitaria con todos estos pequeños signos que emite Alemania día a día. Pero cada vez son más y más seguidos. Ojalá nadie venga a darme la razón en un tiempo, pero sigo pensando que Alemania es Alemania.

Lo Dice un Alemán (¡y qué alemán!)

Seguramente recuerdan mis conclusiones al haber hecho el equivocado aunque quizás necesario viaje a Alemania por primera y última vez.

Aquí están.

Esta nota la dejo acá para poder releerla cuando haga falta.

Habla un hijo de un altísimo jerarca nazi. Y dice… entre muchas cosas interesantes sobre la Alemania de hoy, todo lo que yo digo, pero con la autoridad que le da su posición.

Dejo una perla:

“For sure they don’t stand for a true democracy. They obey the democracy [as long as it] works for them. … But they don’t really believe in it. And we still know … in the midst of our society there is a big anti-Semitism. And this is growing again. We build a lot of monuments for our victims, for our Jewish victims. But this doesn’t count for the silent majority”.

La nota entera acá

https://watchjerusalem.co.il/2017/07/12/never-trust-the-german/

La entrevista en video

20 años en Israel

En un abrir y cerrar de ojos cumplí 20 pirulos en Tierra Sanata. Y más allá de que en lo personal las expectativas fueron superadas ampliamente y por muchísimo más de lo que me imaginaba, en este resumen (que creo haber hecho a los 15 años) no me voy a centrar en lo personal.

Lo impresionante es lo siguiente: el conflicto de con los palestinos, que si bien arranca en 1948, toma forma con la palabra PALESTINA en 1967, cuando definitivamente los países vecinos se desprenden de sus parias y los dejan a su suerte y destino en manos de Israel. Y el conflicto ya cumple, este año, 50 años.

Cuando llegué a Israel era el viejo conflicto de Medio Oriente que uno venía viendo en las noticias de Canal 13 desde siempre. Pero resulta que ahora, mirando hacia atrás, he sido testigo de casi la mitad del conflicto. ¡20 de 50 años! Es decir… puedo contar en primera persona de qué se trata ya que lo viví. Cuando llegué era como que me había perdido gran parte de la historia, y la miraba de turista; pero ahora no me la cuenta nadie. 20 años hace que vengo viendo lo que pasa y (fundamentalmente) lo que NO pasa.

¿Lo que pasó? Israel salió del Líbano. Israel ofreció a Arafat la chancha y los veinte y los palestinos no aceptaron firmar. Eran épocas de Barak y Clinton. ¡Qué lejos estamos hoy de eso! Israel salió de Gaza, en manos de Ariel Sharon, el iniciador más inesperado de semejante movida. Hubo varias guerras y varios “procedimientos” que difícilmente se estudien en los colegios primarios de Argentina como me tocó con Las Guerras Púnicas. Es que acá el concepto de guerra se minimizó, o es que hacen falta más muertos para que se considere guerra. O porque -creo que acá está la clave- no hubo un ganador. Y si nadie ganó, entonces no es guerra. Es simplemente dos pueblos que se cagan a trompadas hace 50 años por no poder ponerse de acuerdo en querer un presente mejor.

Y claro, nadie ayuda porque a todos les conviene. A los que venden armas, a los que aprovechan ese escenario para erigirse en jueces y parte de este mundo, o para mostrarle a los demás quien mueve los hilos de todo. A los que odian a Israel y usan a los Palestinos de ariete (demostrando así, que también los odian a los palestinos al ponerlos en semejante posición).

Mi opinión en estos 20 años también fue cambiando bastante. Fue y vino varias veces por la linea que va de la izquierda a la derecha ida y vuelta. Es que a veces se pierden las esperanzas. Y cuando se empieza a hablar de “dos Estados para dos Pueblos” yo, a esta altura, lo veo tan posible como que Messi juegue en San Lorenzo. Y lo peor de todo es que si eso no ocurre, la otra opción es que los palestinos se integren en el más amplio sentido de la palabra a Israel (que es algo que una no muy pequeña cantidad de palestinos desea). Y de solo imaginarlo me duele la cabeza. De toda la logística que eso implicaría. De todas las leyes que tendrían que tocar y establecer. De todos los puntos de posible falla que tiene el día a día. Y ni hablar de la demografía que haría terminar con el slogan de “Israel, patria para el pueblo judío”, que pasaría a ser minoría en forma instantánea y con el tiempo, quien te dice, se de vuelta la tortilla y la venganza por 50 años de podredumbre sea tremenda. Justamente es eso lo que hace temer por la viabilidad de esa solución, estanca todo el proceso y nadie se anima a siquiera proponerlo.

No hay solución. No la hay. Lamento decirles hoy en día, con la autoridad que me da haber tenido un bisabuelo adivino, de haber predecido la Copa Libertadores que ganó River en 2015 y fundamentalmente por haber vivido 20 años en esta bendita tierra. No hay solución a la vista.

Todo plan propuesto conlleva una cantidad de incertezas y de promesas tan grande que nadie está dispuesto a firmar  y que hace que nadie se la juegue. Porque si comprás una casa y no pagás la cuota al banco, viene la policía y te saca. Pero acá no podés firmar un acuerdo y que si no se cumple vuelva todo para atrás. En estos grandes procesos no hay vuelta atrás. Y lo que hay, fundamentalmente, es un gran cagazo de que salga todo mal. Entonces… no se hace nada.

Así que pues, conmemoremos los PRIMEROS 50 años de este conflicto. Que lamentablemente, van a ser muchos más, te lo aseguro.

Yo en lo personal, FESTEJO mis primeros 20 años en el país. Ese al que vine buscando “no saber qué voy a estar haciendo de acá a 5 años” y me lo viene cumpliendo con grandeza. Ese en el que creé una familia, o dos. En donde pude hacer de mi profesión algo relevante para el mundo y ser capaz de dejar un legado. Ese en el que me realicé como persona en todos los ámbitos en los que se me ocurrió. Ese en el que, si te esforzás, no solo sobrevivís sino que también progresás. Y esto no ha terminado aún.

Por mi parte, GRACIAS.

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