El judío que salta

Yo soy una persona sensible al antisemitismo. He sufrido en mi vida bastantes ataques antisemitas en forma personal y directa. He renunciado a mi trabajo de 8 años un buen día a las 10 de la mañana (y me fui a mi casa en el acto) porque me pintaron una esvástica en la pantalla de mi computadora con liquid paper. Me han tirado piedras por ser judío. Etc. Ser judío en Argentina es toda una aventura. Pero hay una sensibilidad extrema en la comunidad judía que a veces juega en contra y nos estigmatiza como “sensibles por demás” (por no decir “al pedo”).

Idiosincrasia:

Modo de ser que es característico de una persona o cosa y la distingue de las demás.
Cada grupo de gente, obviamente con las sanas y necesarias excepciones, tiene una forma de ser característica. Es la mayoría. Es algo que viene de lejos.
El hincha de Chacarita es violento. ¿Todos? Claro que no. ¿Muchos?… y… sí. O al menos los que se hacen notar mucho. Y el tipo común que lee el diario no va a ir a hacer un censo a la tribuna para ver si es científicamente cierto que “la mayoría de los hinchas de Chaca son violentos”. Cae en una generalización en la que pagan justos por pecadores.
Más: todos los nazis son malos. ¿Es cierto? ¿No habrá habido un ministro de agricultura nazi que nada tuvo que ver con las aberraciones del Tercer Reich y fue un buen tipo? Puede ser. No podés negarlo. Pero se instaló, con razón, la frase de que un nazi es un hijo de puta. Y así podemos seguir.
La idiosincrasia de los pueblos, grupos, equipos, conjuntos de gente, existe. Para algo inventaron la palabra idiosincrasia, no? Es injusta porque no contempla las excepciones. Y si vos sos una excepción, te va a joder. Pero tenés que ser amplio y aceptar que la idiosincrasia, existe.
A los judíos les gusta la guita. Y sí. No podemos decir que no. Hay excepciones. Hasta yo te diría que soy una de ellas. Soy uno de los pelotudos que tiene ahorros en un plazo fijo. Imaginate que no me da ni la gana de levantar un teléfono para interesarme por un programa de inversión que dé más intereses. Me importa poco y ahí está, haciendo reír al banquero que se refriega las manos usando mi plata para que el banco gane millones(?). Pero sí… a los judíos les gusta la plata. Cuando vivía en Argentina escuchaba todo el tiempo decir cosas como “no seas judío” (por tacaño) o similares. Y me enfurecía. Pero cuando me vine a vivir acá, me di cuenta de la gran diferencia que hay entre el argentino medio y el israelí medio: acá todos te preguntan cuánto pagaste por todo. Acá todos los mediopelo están siempre pensando en cómo invertir un poco más, o cómo evitar tener que pagar tal o cual impuesto si haciendo tal o cual trámite se lo puede ahorrar. Los negocios se promocionan siempre como “el más barato de la ciudad” y no como “el mejor”. Es así y negarlo sería mentirse. Al israelí, la plata lo ocupa mucho. Y quizás es por eso que el país dio pasos agigantados y en 70 años hizo lo que otros no lograron en cientos de años.
En Argentina, cada vez que se usa la palabra “judío”, todos levantan las antenas. A ver qué dijo? Cuando Celeste Carballo sacó el tema Seré Judía, la acusaron de antisemita. ¡Qué boludez! Ni siquiera se tomaron la molestia de entender la letra! Si alguien dice que Hitler es capo, es antisemita. ¡No es necesariamente cierto! El plan de exterminio de los judíos por parte de mis queridos alemanes fue solo una parte de su loca locura de creerse superiores. Pero no fue su odio a los judíos los que los hizo creerse una raza superior. No nos creamos tan importantes!Ser nazi es ser nazi. Implica un montón de cosas. Es como ser de Boca. Quiere decir un montón de cosas, pero no necesariamente que apoyaste al Panadero cuando tiró gas pimienta.
Acá en Israel, ¿acaso vos no hablás de los rusos diciendo que son tal o cual cosa? ¿No los llamaste alguna vez “congelados”? Y me imagino que te imaginarás que hay más de una rusa fogosa que de congelada no tiene nada. Generalizás porque en general, el ruso es seco, frío y no se ríe mucho si no lo surtís con un litro de vodka. Pero hay rusos que te cagás de risa. Seguro que vos también conocés alguno. ¿entonces? Hablás de los mizrajíes. Hablás de los chinos (los del super, los que fabrican todo que es una mierda y que no les importa nada)(y te puedo dar ejemplos de cosas de extremada calidad que se fabrican en China!)
Decime con una mano en el corazón… en medio de la pandemia del Coronavirus, y aunque no lo hayas hecho, ¿podrías haber dicho la siguiente frase?
“Los chinos ahora con el coronavirus, ponen a trabajar a todos los presos y a los chicos para fabricar barbijos y se llenan de plata”.
Cuestión… todo esto surgió así a borbotones porque un profesor en la universidad en Córdoba salió a decir en una clase, entre otras cosas, que los judíos en Alemania la pasaban muy bien, y mientras todos se hundían en la hiperinflación, seguían llenándose de plata, y que la envidia nazi hizo que los quieran exterminar, y que querían dominar al mundo, y que no hay judíos pobres y que “andá a sacarle un peso a un judío”.
Yo, la verdad, no me sentí ofendido. Y eso que me ofendo fácil con esas cosas eh! Pero no creo que haya algo antisemita. Hay sí una linda envidia. Decir que los nazis mataron 6 millones porque les iba bien? Mamita! nos debía haber ido muy pero muy bien para generar tal envidia! Ese profesor tiene resentimiento porque conoce una bocha de judíos con plata y él seguramente no la tiene. Así como algunos le tienen bronca a Messi porque gana mil torneos, pero el único que querías que gane, el Mundial, no lo  ganó. Entonces le embarrás la cancha y empezás a decir pelotudeces; que no canta el himno, que es pecho frío, etc… Pero seamos más inteligentes y usemos la cabeza para entender, que lo que el tipo tiene no es un odio real sino una frustración propia que es su peor defecto! Que en lugar de intentar copiar lo que los judíos hacen, elige criticarlos porque no se cree capaz de seguirles el ritmo.
Si yo fuese profesor, en la universidad, y me tocase explicar la caída de Saddam, ¿cómo explicaría que EEUU, que no tiene límite con Irak, invadió el país y derrocó al presidente, y lo colgó, sin decir que EEUU es un país que se erigió en el dueño de la justicia en el mundo, y encolumnó detrás suyo a las grandes potencias, y que el que no lo sigue, cagó fuego? Habrá que decirlo y eso no me convierte en un antiyankies. Porque es cierto. A alguien le podrá gustar, a otro le parecerá injusto e imperdonable. Pero es la idiosincrasia yankie.
Yo no voy a permitir jamás que nadie se levante contra el pueblo judío y quien lo haga será objetivo de todo mi odio y me enrolaré para destruirlo antes de que me pueda tirar siquiera del pelo. Pero no voy a hacer un escándalo por cada frase que dijo un pelotudo, por más que sea un profesor de la universidad en córdoba.
Nosotros también estigmatizamos. No podés ser más papista que el papa. Todos decimos pequeñas barbaridades. Y aceptemos que los judíos saltamos como leche hervida. Yo he saltado en mi vida. Incluso en este blog. Pero ahora estoy del lado que mira con una sonrisa y dice “ladran, sancho!”.
Todos tenemos una idiosincrasia. ¿Cuál es la tuya?

Alemania 2020

Ayer leía que Angela Merkel cuestionaba la decisión de algunos países de “encerrar” a los mayores de 70 años en sus casas para protegerlos de la Pandemia del Coronavirus. Dice la premier teutona que es “inaceptable desde el punto de vista ético y moral”.

Claro… cuando uno piensa en los viejitos alemanes pobrecitos y ….. ¡un momento! de repente me los imaginé a esos viejitos peinándose el bigotito y dije “la concha de tu hermana, Merkel, si es que tenés hermana! ¿Acaso los viejitos alemanes no fueron lo mas inaceptable desde cualquier punto de vista ético y moral habido y por haber en la historia de la humanidad?”. Y lo posteé en fb. Con un poco de cinismo y chicana. Ustedes ya me conocen.

Pero vino Fabián, un amigo de la secundaria que no se rateaba en Matemáticas con la Mamone y sacó cuentas: en 1945, cuando terminó la WWII, suponete que el más joven de los oficiales nazis tenía… 23 añitos. Un mocoso. Desde 1945 hasta hoy pasaron ni más ni menos que 75 años. Ese joven ario, rubio y esbelto, hoy tiene 98 años, si es que los tiene. Y los altos mandos nazis, que seguramente tenían unos años más, casi seguro están todos mirando crecer las margaritas desde abajo.

OK. Es cierto. Pero ahora barajamos y damos de nuevo.

Malvinas? Perdimos la guerra. ¿Eso supone que todos los que defendieron la causa e insisten con la legitimación del reclamo argentino, cambiaron de idea por haber perdido la guerra de un día para el otro a fines de junio de 1982? Que la guerra haya sido una aventura insana de un gobierno de facto de locos con revólver, ¿hace que la gente deje de pensar lo que pensaba? No. La gente sigue llamando a las Malvinas por su nombre en castellano y sigue reclamando que son argentinas.

Volvamos a Berlín. La guerra la perdió Alemania, sí. Gracias a Dios y a unos cuantos tanques y aviones aliados y otros tantos rusos. Sin embargo eso no implica que el partido nazi fue completamente asesinado, o que los sobrevivientes fueron sometidos a una lobotomía y ahora comen knishes y bailan rikudim (NdelE: bailes tradicionales judíos). No. Significa que se afeitaron el bigotito, quemaron los volantes de propaganda y los brazaletes para que los aliados no los hagan percha, y volvieron a sus casa a refunfuñar noche tras noche en la cena, con cara de odio, mientras veían que el mundo les refregaba su victoria en la cara. Así como loos bosteros siguen mascullando bronca por Madrid. Y no… eso no se pasa de un día para el otro. Preguntales. Ahí está! ¡preguntales! ¿qué te van a decir? ¡ganamos la superliga, papá! ¡todo volvió a la normalidad! Las pelotas. Todos saben que nunca se vuelve a la normalidad… Hasta que reviertas esa situación, vas a estar frustrado y farfullando bronca.

Los alemanes de 23 añitos se casaron, tuvieron hijos y los criaron durante las décadas de los 50 y 60. Y cada vez que en el noticiero conmemoraban el holocausto y Alemania tenía que comerse los mocos en un acto en el que agachaban la cabeza, los ex bigote daban un puñetazo en la mesa y decía algo como “indifrunde guishegen puten morten chonchensumadren!” Y Hans y Jurgen (dos pibes que la rompían con la redonda) se asustaban mientras comían sus cereales con fibras hasta que un día preguntaron por qué papá se enoja tanto con los judíos. Y el resto ya lo entendiste.

Porque así como ser de un cuadro de fútbol se hereda, así como ser radical o peronacho se hereda, o también ser judío, mis amigos, ser de una determinada ideología, y mucho más cuando esa ideología es la creencia en una supremacía racial, no se borra con una derrota en el campo de batalla. No se borra la mancha de un descenso ni siquiera… con Madrid.

Y ahí tenemos a Alemania, como habrán podido leer en mis posts anteriores sobre el tema (tienen en el costado de esta página el link a la etiqueta “Alemania” para poder leer los posts sin buscar demasiado). Un país que se esfuerza en convencer al mundo que está profundamente arrepentido de lo que hizo. Sí… seguramente hay unos cuantos miles o decenas de miles que se arrepienten. También hay quienes no les importa el tema Malvinas. También hay quien dijo “me chupa un huevo el fútbol, basta para mí”. Pero no son tantos si es que dejaron pasar todos esos “deslices” en los que muestran la hilacha y tratan de maquillar, de disimular, de no mostrar tanto lo que pasó. Se les nota. Y muy seguido. No hay arrepentimiento. Y también hay continuidad silenciosa del legado nazi.

No es casualidad que existan los partidos neo-nazis. Siempre aparece uno que se anima a levantar la cabeza por encima de la mugre. Y no solo no hay que olvidar, sino que hay que ser el doble de exigente con Alemania. Es como cuando eras chico y te decían “vos estás en capilla”. Al de al lado tuyo no le decían nada si tiraba pochoclo por el aire, pero a vos…guay si te portabas mal… porque ya habías hecho una gran cagada antes.

Esto es lo mismo. Alemania se mandó un par de veces en la historia una gran cagada. Perdió las dos veces. Pero rendir no se rinde. Porque las derrotas no matan los ideales sino la puesta en práctica de los mismos.

Así que… Alemania… I am fucking watching you. Y también me estoy encargando en casa, cada noche que en el noticiero hablan de vos, de dar un puñetazo en la mesa y decir en voz alta “nazis hijos de puta!” esperando que mis hijos vayan aprendiendo de qué va la cosa. Porque así se educa en cada casa. No solamente en la tuya, Alemania.

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Alemanes por siempre, Nazis por siempre

Aquel que haya caído en este blog por casualidad googleando vaya uno a saber qué cosa sobre los nazis, y le queda alguna duda que Alemania no se arrepiente de nada y que todo el verso propagandítio que hacen únicamente convence y engaña a los giles, dediquen unos segundos  ver esta foto de un parque de diversiones en Alemania que tuvo que ser clausurado, luego de que NADIE de todos los que trabajaban contruyendolo y armando las atracciones se hubiese dado cuenta de las enormes esvásticas que flameaban en sus atracciones, que encima se llama “Vuelo del Águila”. Nadie lo vio venir. Tuvo que estar completamente construido y andando (vean el video) para que al viralizarse, alguien le diga “che, Hans, vamos a tener que bajar la esvástica voladora, se avivaron”.

Para darse una idea más completa, clickeen en las etiquetas “Alemania” en este blog y hagansé una panzada de todo lo que con el tiempo fue cayendo en mis manos y hasta he visto con mis propios ojos. Alemania, nazi por siempre; arrepentida nunca.

Alemania, otra vez sopa

No vamos a empezar a decir de nuevo cuánto daño hizo Alemania. Creo que estos posts tienen el objetivo de demostrar que Alemania no ha aprendido nada de sus errores. No en el pasado lejano ni tampoco en el cercano.

Este señor, que no es un verdulero de la esquina (sin menospreciar a los verduleros, claro). Este señor, activo en la política alemana, que ha llegado inclusive a ser diputado en el Bundestag (parlamento federal alemán) minimiza el nazismo, hitler y todo lo que hicieron, expresando que en 1000 años de exitosa historia alemana, fueron apenas una “cagada de pajarito”.

Cuando yo digo lo que ví en mi visita a Berlín, la gente no me cree. Y yo les pido por favor, que no se coman el verdadero chamuyo alemán y entiendan que si el mundo no está en guardia constante de por vida, esto se va a repetir en el futuro.

http://www.dw.com/en/afds-gauland-plays-down-nazi-era-as-a-bird-shit-in-german-history/a-44055213

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Alemania, La Tenés Adentro

Yo no estoy obsesionado con Alemania, son ellos los que están obsesionados conmigo. Y tampoco me cruzo con estas noticias en la página del Centro Wisenthal. Lo leí en un diario cualquiera.

Uno se come el chamuyo alemán de que todos se avergüenzan de lo que hizo el nazismo, pero cuando fueron a construir ese estadio en Hamburgo, no me digas que no vieron esa gigantesca svástica de hierro que decidieron dejar enterrada debajo del pasto donde las nuevas generaciones se iban a recrear.

Cuando uno lleva la esencia bien adentro, tarde o temprano se te nota la hilacha.

Despacito… con Chucrut

Al final van a terminar diciendo “tenías razón, lamentablemente”.  Todos somos buenas personas hasta que las papas queman. Todos somos buenos vecinos hasta que alguien pone su auto en nuestra cochera y ahí le queremos rayar el auto. El animal está ahí adentro y está en nosotros reprimirlo y comportarnos como personas decentes.

En Israel somos todos pacifistas hasta que cae un cohete al lado de casa. Quién no ha dicho alguna vez la frase “hay que matarlos a todos”. Vamos, con una mano en el corazón. Después se nos pasa y volvemos a la normalidad y no matamos a nadie. Pero eso prueba que el animal vive adentro.

Y hablando de adentro, los que LTA son los que piensan que Alemania cambió. Lo único que cambió, en mi humilde opinión, es de camiseta en la selección. Salió un modelo nuevo de Adidas, cuando no.

El 13% de los electores alemanes convirtieron en la tercera fuerza política del congreso a un partido neonazi. Ni me voy a tomar la molestia de estudiar a sus candidatos ni ver quién tenía un abuelo nazi o un papá enfermero de Hitler. No. No hace falta. El hecho está ahí. Para que te des una cuenta de la dimensión, pensemos quién es la tercera fuerza política de Israel: los religiosos. Fijate el poder que tienen. Dirimen cualquier pulseada entre la izquierda y la derecha y sin ellos nadie forma gobierno. Y lo hacen a cambio de concesiones, claro está, que beneficien a sus propios intereses. Y claro! para eso se meten en política. Es mucho más eficiente que cortar una ruta y que los caguen a palos.

Bueno, ahora en alemania, noventipico de diputados xenófobos entraron al congreso. Esta vez, a los judíos no los atacan, porque ya no queda casi ninguno, viste? Entonces el blanco inicial son los musulmanes, los inmigrantes que vienen de otros países a ocupar la mano de obra barata. ¿Qué tiene de malo eso? Y bueno… para un país que empezó una guerra bajo la consigna de que la raza superior necesita más espacio para vivir cómodamente, no hacen falta muchas explicaciones. Para Alemania los inmigrantes son como si te pusiese un jabalí en el comedor de tu casa. ¿Te imaginás tolerando esa situación? Bueno, ellos tampoco.

Quiero creer que alguien más en el mundo está escribiendo en un blog (si es que siguen existiendo esos bichos) tratando de preocupar a sus pares musulmanes, y por qué no a los vecinos de Alemania. No digo que mañana se vaya a armar una tercera guerra mundial en la que Alemania se alíe con Japón. No. Pero quizás con Corea del Norte! ja! qué chiste, no? También tienen los ojos achinados! Casualidad 🙂

Bueno, sin más me retiro porque tengo cosas que hacer. Mientras tanto, en Berlín, alguien desempolvó una esvástica de plata y le está sacando brillo con Odex.

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Alemania Compasiva (con los Nazis)

Otra vez chucrut? Cada vez más seguido? Ustedes pensarán que yo ando googleando a alemania todo el tiempo pero no es así. Esto sale en las tapas de los diarios. Más chico que la presentación del Iphone 8, sí, pero sale.

En la nota dice que un tribunal de Alemania abandonó el juicio a un enfermero nazi que fue responsable de seleccionar a miles de judíos que fueron enviados a la muerte, incluida Ana Frank. El tribunal abandonó el juicio porque dice que en el estado de senilidad y debilidad en el que se encuentra el ex-enfermero nazi no le permite entender el proceso ni defenderse correctamente.

Pregunto yo, señores alemanes: ¿Acaso los prisioneros en los campos de concentración sí estaban en condiciones de entender el proceso de la solución final y acaso de defenderse?

I rest my case. Por ahora.

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Alemania no deja de mostrar la hilacha

Vos sabés que Alemania no me cae bien. Y sabés que te vengo mostrando día a día más y más pruebas del falso arrepentimiento alemán por lo perpetrado al mundo en la segunda guerra mundial, y en particular a los judíos, así, de paso nomás. Entonces aquí tenemos el menú del día con varios detalles más.

Primero, resulta que gracias a Gustavo Perednik me entero de que en el idioma alemán, y figura en los diccionarios, existe una palabra que significa “criticar a Israel” (israelkritik). No, no existe una que signifique “criticar a Bolivia”, si es lo que te preguntabas.

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Pero si este desayuno no te alcanzaba, acá viene el plato principal. El Frente para la Liberación de Palestina, grupo político y armado terrorista que se ha hecho responsable de numerosísimos atentados (entre ellos el asesinato de un diputado israelí, Rehavam Zeevi, se alió con otros partidos de izquierda y va a participar en las elecciones alemanas para el congreso este 24 de septiembre. Como siempre a todos los grupos extremistas antisemitas, les deseamos la peor suerte, así como la tuvo Biondini en Argentina, que volvió a sacar menos votos que la hinchada de Arsenal en Sarandí.

Y si con este primer plato te quedaste con un poquito de ganas de más, tomá este postre. ¿Viste cuando hacés pantalla completa en Youtube, que hay un botoncito para salir del full screen y volver a la pantalla normal? Me sonaba de algún lado. A ver si lo reconocés.

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Pero yo sé que sos un glotón, y después del postre querés algo más para bajarlo. Y resulta que en la Selva Negra (o Black Forest) de Alemania, en donde, dicho sea de paso, veranean miles de israelíes por año con sus chicos, por sus hermosos parques y atracciones, hay un lugar que se llama Schluehuewana Park en Grafenhausen. Tiene una cantidad de estatuas dispersas por todo el parque. Entre ellas, una muy simpática que está haciendo el saludo nazi. ¿Qué didáctico, no?

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Por ahora, vengo haciendo un trabajo de hormiga solitaria con todos estos pequeños signos que emite Alemania día a día. Pero cada vez son más y más seguidos. Ojalá nadie venga a darme la razón en un tiempo, pero sigo pensando que Alemania es Alemania.

Lo Dice un Alemán (¡y qué alemán!)

Seguramente recuerdan mis conclusiones al haber hecho el equivocado aunque quizás necesario viaje a Alemania por primera y última vez.

Aquí están.

Esta nota la dejo acá para poder releerla cuando haga falta.

Habla un hijo de un altísimo jerarca nazi. Y dice… entre muchas cosas interesantes sobre la Alemania de hoy, todo lo que yo digo, pero con la autoridad que le da su posición.

Dejo una perla:

“For sure they don’t stand for a true democracy. They obey the democracy [as long as it] works for them. … But they don’t really believe in it. And we still know … in the midst of our society there is a big anti-Semitism. And this is growing again. We build a lot of monuments for our victims, for our Jewish victims. But this doesn’t count for the silent majority”.

La nota entera acá

https://watchjerusalem.co.il/2017/07/12/never-trust-the-german/

La entrevista en video

Holocausto Vs Perdón

Alemania. Holocausto. Israel. Perdonar. De eso voy a hablar.

Si mirás el mapa, Los Romanos (Italia), Grecia, Los Otomanos (Turquía), Babilonios (Irak), Egipto… y andá a saber cuantos más, se la agarraron con el pueblo judío a lo largo de la historia. En algún momento algo tenía que cambiar para que se la dejen de agarrar con el gordito de anteojos para abusar de él.
Allá por la década del 40 a Alemania se le ocurrió (por segunda vez) la fantástica idea de conquistar el mundo caiga quien caiga. Imaginate hoy en día una cosa así: un país empieza a bombardear a todos sus países vecinos hasta que se rinden y son anexados. Increíble, ¿no? Alemania lo hizo.
Y así, mientras todos se encargaban de librar una guerra, y sin que tenga nada que ver con los MOTIVOS que llevaron a Alemania Nazi a querer conquistar el mundo, sin que hayan sido el detonante de la guerra y sin que hayan sido tampoco el botín ni parte de la misma, Alemania dice “che, ¿y si matamos a todos estos narigones?”. Y empezó el plan llevado a cabo con precisión, orden y efectividad Alemana, que terminó con la exterminación sistemática (y no como consecuencia de combates de la guerra) de 6 millones de judíos.
Algo cambió a partir de eso, el remordimiento del mundo entero le torció el brazo a la mayoría para que le otorguen una tierra que históricamente les había sido arrebatada, para que se junten, armen un país y los dejen en paz.
Y esta vez tuvieron la suerte de tener un amigo musculoso que, razones económicas mediante, cuando no, se decidió a apoyarlo económica y militarmente. Primero fue Rusia y al rato cambió por Estados Unidos. Entonces al gordito de anteojos no le pudieron pegar mucho más. Lo intentaron, sí, pero esta vez lo encontraron mejor preparado, y mientras eso ocurría, el gordito hizo abdominales a más no poder, se compró un par de juguetes letales y ya nadie más le pudo tocar el culo. Y sí, algunos lo siguen intentando, pero ese recuerdo aún fresco de los 6 millones de judíos, hacen que la marca a fuego dirija la actitud de respuesta israeli y devuelva las trompadas a quien se le anime. Creo que no se puede esperar menos de quien las tuvo que sufrir más que nadie y durante no solo décadas ni siglos sino milenios.
De Alemania hablé hace poco cuando me tocó visitarla. Y espero que la suerte no me lleve nunca más a ese país de mierda. Disculpen que lo diga de esta manera. Porque si hablamos de perdonar, uno perdona cuando del otro lado ve un entendimiento de la falta, un arrepentimiento sincero que conduce a un comportamiento diferente. Pero cuando ves que Alemania hace todo lo que hace para APARENTAR un arrepentimiento, y cuando leés que nunca se encargó de castigar a los miles de jerarcas nazis que perpetraron el exterminio y que los juicios que armó fueron un chiste, y que los monumentos que puso para recordar el holocausto no tienen un puto cartel que diga lo que son, y que los museos niegan con omisión deliberada la existencia de campos de exteminio, entonces te das cuenta de que el arrepentimiento no está. Que ese país lleno de gente capaz de creerse dueño del mundo, en el fondo, sigue pensando lo mismo. Lo único que hace es pagar ciertas sumas de dinero y hacer negocios con Israel que, en definitiva, nadie es tonto y le dejan un beneficio.
¿Perdonar? No. Nunca. ¿Olvidarse? Menos que menos. ¿Aprender? Siempre.
El día del Holocausto es el día en el que se recuerda a las víctimas y el día en el que uno refresca la rabia para no perdonar jamás. La grandeza no está en perdonar sino en no vengarse. En demostrar que sos mejor.
Y si alguien quiere protestar contra el gordito que se puso en forma, se hizo amigo de un par de musculosos, se compró un par de chiches y devuelve las cachetadas con trompadas en la jeta, entonces que formen un partido, que ganen las elecciones y después hablamos.
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Alemania: Vergüenza de Ayer Y Hoy

Yo crecí escuchando a mi viejo decir “en Alemania no pongo un pie”. Y eran pocas las veces que mi viejo afirmaba algo con tanta seguridad. Así que lo tomé siempre como un axioma y adopté ese pensamiento.Estuve de acuerdo y lo respeté. Razones no faltaban.

Pasó el tiempo y como siempre, nosotros(?) somos los que ponemos la buena voluntad para empezar una nueva página. Me planteé una vacación y Berlín me tentó. Me dije que pasó suficiente tiempo y que las señales que se emiten desde Alemania hoy en día, denotan una maduración que concuerda con lo que otros me cuentan, acerca de los alemanes de hoy en día que se avergüenzan mucho de lo que hicieron sus antepasados. Ojo, sus antepasados no son el tatara-tatara-tatara abuelo. Son sus abuelos y punto. Imaginate que tu abuelo… no se… mató a 500 bolivianos poque él pensaba que los cabecitas negras no sirven para nada. Bueno, eso. Jodido. Porque es de suponer que creciste en una casa en la que, asi como a mií me decían “no pongas un pie en Alemania” a los adultos de hoy en dían les decían “El Abuelito fue un heroe de guerra y mató a esos judíos apestosos”. Pero de todas formas quise dar un paso yo, hacia adelante. Así quizás mis hijos ya no recibirían ese resentimiento innato que me tocó a mí.

En Berlín hay dos museos muy importantes de los que quiero hablar y un monumento. Uno es el “Museo del Judaísmo”. Es un museo como el que no he visto en mi vida en ningún otro país del mundo. Original, creativo, interactivo, entretenido, interesante, completo, complejo, artístico. No es de esos aburridos. Hay para ver, para escuchar, para tocar, para pensar, para sentir, para tratar de interpretar. Se trata de 2000 años de judaísmo en Alemania -yo estaba seguro de que iba a ser la historia de la alemania nazi y los judíos en el holocausto-. Arrancan desde los tiempos ancestrales y tienen documentos y objetos de toooooooda la historia. La cucharita del café del Rabino de Berlín hasta la historia de una madre que tuvo 14 hijos y todos sus detalles.

Y ahora viene el postre. En semejante museo INMENSO y tan completo, hay solamente 4 (¡cuatro!) fotos sobre el holocausto. Eso. Nada más. No hay una sola foto de Hitler. Y quiero que me digas si en alguna mesa de café podés encontrar a alguien, a uno solo, que diga que en la historia de los judíos de Alemania, Hitler no es un personaje central o que el holocausto no es algo ineludible. Es como hacer un documental sobre Vilas y no nombrar a Clerc. Es escandaloso lo mucho que escondieron el Holocausto y los horrores sufridos en Alemania por todos los millones de judíos que supieron poblarla. Pero esperá. No terminamos.

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El otro museo del que quería hablar, es el denominado “Topografía del Terror”. Es un museo gratuito que se erige en los restos bombardeados de lo que fue el cuartel general de las SS Nazis. Simbólico lugar para erigirlo y puesto su objetivo en reconocer las barbaridades hechas por el Tercer Reich. Entrás armado de tiempo y ganas de leer. Acá si que son fotos y más fotos y textos y más textos. Te encontrás con Himler y con Eichman y con Priebke y con Mengele. También con Hitler, claro. Pero en fotos más bien relajadas. Me pareció raro a medida que avanzaba, que no lo veía en actitudes de grandes discursos. Pero bueno.. dije… dejá… y seguimos. Y te cuenta detalles y organigramas de la Segunda guerra mundial, y estructuras del partido Nazi y quién era quién en las SS, la Gestapo, y te muestranm fotos de los judíos siendo expulsados a pie de Hungría o diagramas con las cantidades de expulsados. Hay fotos de hombres ahorcados con carteles de “yo traicioné al pueblo alemán” o de mujeres a las que se las afeitaba en público por haberse acostado con un polaco. También un párrafo para el tratamiento bestial que les propinaron a los homosexuales.

Y ahora viene el segundo postre: No hay NI UNA, pero NI UNA foto ni explicación, de los campos de concentración. De las duchas de gas, de los crematorios, no hay una foto de los cuerpos raquíticos ya cadáveres en fosas comunes, no hay fotos de los pabellones, de los quirófanos del horror en los que Mengele hacía experimentos con los judíos “prisioneros”. Nada de eso está mostrado en sus mil y pico de metros cuadrados repletos de información.

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Creo que de más está decirles que en ambos libros de visitantes dejé mis apreciaciones en tinta color fuego. Y creo que casi es innecesario (aunque no puedo evitar hacerlo) explicar la horrible sensación de estar frente a un pueblo que en realidad no aprendió nada ni se arrepintió de nada. Así como habiendo generado la primera Guerra Mundial, generaron la Segunda sin haber aprendido nada, los alemanes esconden debajo de la alfombra todo lo que hicieron. Y ojalá lo hiciesen por vergüenza. Y aunque así lo fuese, le deben al mundo agachar la cabeza y pedir perdón públicamente en un museo, por lo menos. Pero no. No se avergüenzan de nada. Los alemanes (y esto confirmado por amigos que VIVEN allí) siguen convencidos de que ellos son mejores que todos en todo. Superiores. El mundo entero fue demasiado considerado con Alemania teniendo en cuenta lo que hicieron y COMO lo hicieron. Porque si hubiesen sido 6 millones de muertes causadas por una guerra sangrienta, nos lamentaríamos, sí, pero de diferente manera. Sin embargo todos sabemos que Alemania exterminó millones de personas que no peleaban contra nadie, que no eran parte del conflicto y que su único pecado era ser minoría no-aria.

El monumento es el del holocausto. Está a dos cuadras de la puerta de Brandemburgo. Le dieron, podrían decir, un lugar de privilegio a una mananza entera en el corazón de Berlín. ¿Quién podría decir que los alemanes no se hacen cargo? Yo. Porque esos bloques de cemento que recuerdan el holocausto no tienen un solo cartel que diga lo que son. Al turista desprevenido ni se le cruza por la cabeza entender qué significa y tanto es así que se suelen sacar graciosas fotos haciendop piruetas y selfies como si se tratase de un laberinto. Y de postre (siempre hay postre en Alemania) hay un museo en el SUBSUELO al que yo, nunca llegué porque no hay una sola indicación al respecto. Y buscando información para pasear por Berlín, ni en internet encontré de su existencia cuando busqué antes de viajar. Después busqué en google street y encontré un cartelito del tamaño de una revistita, indicando la entrada al museo. Cosa que te lo pierdas y no lo veas (ver foto).

Es directamente una vergüenza.

Alemania la sacó barata. Baratísima. Resurgió como país, se volvió a convertir en potencia, y quién te dice que el día menos pensado, son ellos los que, calladitos calladitos y contra todos los pronósticos de los creyentes inocentes, terminan desatando una tercera Guerra Mundial. ¿No te sentirías un pelotudo si eso vuelve a ocurrir?

Yo, por de pronto, vuelvo a mi frase paterna: “no se pone un pie en Alemania”, y eso les voy a enseñar a mis hijos. Ojalá ustedes hagan lo mismo, si esto que leyeron les importa lo suficiente y les parece lo grave que a mí me parece.