“El Mundo No Hace Nada”

Uno creció escuchando el reclamo de los judíos sobre la inacción de todo el mundo mientras se exterminaba a los judíos en Alemania Nazi. No solo eso. También uno creció escuchando uno tras otros los pedidos de perdón, arrepentimiento y hasta indemnizaciones de países, instituciones, personajes y organismos, que reconocen no haber hecho nada para evitarlo.
Durante décadas. 70 años. Escuchamos decir a todos “Nunca Más”. Y para decir tan sueltos de cuerpo que algo no va a ocurrir “Nunca Más”, se supone que tenés que pensar qué vas a hacer la próxima vez. Si te caíste por no atarte los cordones, te los atás.

Israel hizo algo: creó uno de los ejércitos más poderosos del mundo, y ante los incesantes intentos de los países árabes por exterminarlo una y otra vez, mostró los dientes y dejó claro que “Nunca Más”.

¿Y el mundo qué hizo? Ahora tiene la oportunidad en Alepo. Alepo, en Siria, es de donde emigraron mis abuelos maternos y mi tío Nathan allá al principio del siglo pasado. Y entre diferentes grupos armados, oficiales, terroristas, subversivos, independientes, están matando a todo lo que se mueva. Y el mundo no hace nada. Nosotros no hacemos nada. Vos compartís un videito en Facebook, yo escribo un post, y mi vecino dice “Qué barbaridad”. Pero nadie hace nada. Los Gobiernos no hacen nada. Y mueren por día cientos de personas.

Entonces dejémonos de joder y asumamos la triste realidad: no vamos a hacer nada. Solamente cuando le convenga a alguien (que no somos vos y yo) por cuestiones políticas y económicas, algún país va a hacer algo, como lo hizo la alianza de occidente con EEUU a la cabeza en Irak.

Ya pueden ir preparando los discursos de disculpa y los montos de indemnización a los pobres sobrevivientes de Alepo que durante los próximos 70 años van a ir escuchando uno a uno a todos los mencionados antes pidiendo disculpas.

No nos engañemos más. El mundo apesta y por más que ahora tenemos internet y nos enteramos de todo lo que pasa con lujo de detalles y no deberíamos tener excusas, nadie hace nada.

¿Qué podemos hacer? me preguntaron el otro día. Y si realmente nos escandalizase como decimos, deberíamos parar el país. Es el único arma que los civiles tenemos para forzar al gobierno a hacer ALGO. No podés dejar de comer queso blanco porque a nadie le importa. Pero si son los motivos económicos los que mueven al mundo, entonces toquémosles el bolsillo. OBLIGUEMOS a los políticos a tomar partido ACTIVO y hacer algo REAL que detenga la masacre. Como sea. Pero que hagan ALGO.

¿Se animaría el mundo a algo así? ¿Ustedes que piensan? Todos apagan la luz durante una hora en el día de la Tierra y después todo sigue como si nada. Pero acá se está muriendo gente. Mañana te puede tocar a vos eh. Supongo que no negás esa posibilidad. Entonces… ¿qué hacemos?

 

Holocausto Vs Perdón

Alemania. Holocausto. Israel. Perdonar. De eso voy a hablar.

Si mirás el mapa, Los Romanos (Italia), Grecia, Los Otomanos (Turquía), Babilonios (Irak), Egipto… y andá a saber cuantos más, se la agarraron con el pueblo judío a lo largo de la historia. En algún momento algo tenía que cambiar para que se la dejen de agarrar con el gordito de anteojos para abusar de él.
Allá por la década del 40 a Alemania se le ocurrió (por segunda vez) la fantástica idea de conquistar el mundo caiga quien caiga. Imaginate hoy en día una cosa así: un país empieza a bombardear a todos sus países vecinos hasta que se rinden y son anexados. Increíble, ¿no? Alemania lo hizo.
Y así, mientras todos se encargaban de librar una guerra, y sin que tenga nada que ver con los MOTIVOS que llevaron a Alemania Nazi a querer conquistar el mundo, sin que hayan sido el detonante de la guerra y sin que hayan sido tampoco el botín ni parte de la misma, Alemania dice “che, ¿y si matamos a todos estos narigones?”. Y empezó el plan llevado a cabo con precisión, orden y efectividad Alemana, que terminó con la exterminación sistemática (y no como consecuencia de combates de la guerra) de 6 millones de judíos.
Algo cambió a partir de eso, el remordimiento del mundo entero le torció el brazo a la mayoría para que le otorguen una tierra que históricamente les había sido arrebatada, para que se junten, armen un país y los dejen en paz.
Y esta vez tuvieron la suerte de tener un amigo musculoso que, razones económicas mediante, cuando no, se decidió a apoyarlo económica y militarmente. Primero fue Rusia y al rato cambió por Estados Unidos. Entonces al gordito de anteojos no le pudieron pegar mucho más. Lo intentaron, sí, pero esta vez lo encontraron mejor preparado, y mientras eso ocurría, el gordito hizo abdominales a más no poder, se compró un par de juguetes letales y ya nadie más le pudo tocar el culo. Y sí, algunos lo siguen intentando, pero ese recuerdo aún fresco de los 6 millones de judíos, hacen que la marca a fuego dirija la actitud de respuesta israeli y devuelva las trompadas a quien se le anime. Creo que no se puede esperar menos de quien las tuvo que sufrir más que nadie y durante no solo décadas ni siglos sino milenios.
De Alemania hablé hace poco cuando me tocó visitarla. Y espero que la suerte no me lleve nunca más a ese país de mierda. Disculpen que lo diga de esta manera. Porque si hablamos de perdonar, uno perdona cuando del otro lado ve un entendimiento de la falta, un arrepentimiento sincero que conduce a un comportamiento diferente. Pero cuando ves que Alemania hace todo lo que hace para APARENTAR un arrepentimiento, y cuando leés que nunca se encargó de castigar a los miles de jerarcas nazis que perpetraron el exterminio y que los juicios que armó fueron un chiste, y que los monumentos que puso para recordar el holocausto no tienen un puto cartel que diga lo que son, y que los museos niegan con omisión deliberada la existencia de campos de exteminio, entonces te das cuenta de que el arrepentimiento no está. Que ese país lleno de gente capaz de creerse dueño del mundo, en el fondo, sigue pensando lo mismo. Lo único que hace es pagar ciertas sumas de dinero y hacer negocios con Israel que, en definitiva, nadie es tonto y le dejan un beneficio.
¿Perdonar? No. Nunca. ¿Olvidarse? Menos que menos. ¿Aprender? Siempre.
El día del Holocausto es el día en el que se recuerda a las víctimas y el día en el que uno refresca la rabia para no perdonar jamás. La grandeza no está en perdonar sino en no vengarse. En demostrar que sos mejor.
Y si alguien quiere protestar contra el gordito que se puso en forma, se hizo amigo de un par de musculosos, se compró un par de chiches y devuelve las cachetadas con trompadas en la jeta, entonces que formen un partido, que ganen las elecciones y después hablamos.
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Alemania: Vergüenza de Ayer Y Hoy

Yo crecí escuchando a mi viejo decir “en Alemania no pongo un pie”. Y eran pocas las veces que mi viejo afirmaba algo con tanta seguridad. Así que lo tomé siempre como un axioma y adopté ese pensamiento.Estuve de acuerdo y lo respeté. Razones no faltaban.

Pasó el tiempo y como siempre, nosotros(?) somos los que ponemos la buena voluntad para empezar una nueva página. Me planteé una vacación y Berlín me tentó. Me dije que pasó suficiente tiempo y que las señales que se emiten desde Alemania hoy en día, denotan una maduración que concuerda con lo que otros me cuentan, acerca de los alemanes de hoy en día que se avergüenzan mucho de lo que hicieron sus antepasados. Ojo, sus antepasados no son el tatara-tatara-tatara abuelo. Son sus abuelos y punto. Imaginate que tu abuelo… no se… mató a 500 bolivianos poque él pensaba que los cabecitas negras no sirven para nada. Bueno, eso. Jodido. Porque es de suponer que creciste en una casa en la que, asi como a mií me decían “no pongas un pie en Alemania” a los adultos de hoy en dían les decían “El Abuelito fue un heroe de guerra y mató a esos judíos apestosos”. Pero de todas formas quise dar un paso yo, hacia adelante. Así quizás mis hijos ya no recibirían ese resentimiento innato que me tocó a mí.

En Berlín hay dos museos muy importantes de los que quiero hablar. Uno es el “Museo del Judaísmo”. Es un museo como el que no he visto en mi vida en ningún otro país del mundo. Original, creativo, interactivo, entretenido, interesante, completo, complejo, artístico. No es de esos aburridos. Hay para ver, para escuchar, para tocar, para pensar, para sentir, para tratar de interpretar. Se trata de 2000 años de judaísmo en Alemania -yo estaba seguro de que iba a ser la historia de la alemania nazi y los judíos en el holocausto-. Arrancan desde los tiempos ancestrales y tienen documentos y objetos de toooooooda la historia. La cucharita del café del Rabino de Berlín hasta la historia de una madre que tuvo 14 hijos y todos sus detalles.

Y ahora viene el postre. En semejante museo INMENSO y tan completo, hay solamente 4 (¡cuatro!) fotos sobre el holocausto. Eso. Nada más. No hay una sola foto de Hitler. Y quiero que me digas si en alguna mesa de café podés encontrar a alguien, a uno solo, que diga que en la historia de los judíos de Alemania, Hitler no es un personaje central o que el holocausto no es algo ineludible. Es como hacer un documental sobre Vilas y no nombrar a Clerc. Es escandaloso lo mucho que escondieron el Holocausto y los horrores sufridos en Alemania por todos los millones de judíos que supieron poblarla. Pero esperá. No terminamos.

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El otro museo del que quería hablar, es el denominado “Topografía del Terror”. Es un museo gratuito que se erige en los restos bombardeados de lo que fue el cuartel general de las SS Nazis. Simbólico lugar para erigirlo y puesto su objetivo en reconocer las barbaridades hechas por el Tercer Reich. Entrás armado de tiempo y ganas de leer. Acá si que son fotos y más fotos y textos y más textos. Te encontrás con Himler y con Eichman y con Priebke y con Mengele. También con Hitler, claro. Pero en fotos más bien relajadas. Me pareció raro a medida que avanzaba, que no lo veía en actitudes de grandes discursos. Pero bueno.. dije… dejá… y seguimos. Y te cuenta detalles y organigramas de la Segunda guerra mundial, y estructuras del partido Nazi y quién era quién en las SS, la Gestapo, y te muestranm fotos de los judíos siendo expulsados a pie de Hungría o diagramas con las cantidades de expulsados. Hay fotos de hombres ahorcados con carteles de “yo traicioné al pueblo alemán” o de mujeres a las que se las afeitaba en público por haberse acostado con un polaco. También un párrafo para el tratamiento bestial que les propinaron a los homosexuales.

Y ahora viene el segundo postre: No hay NI UNA, pero NI UNA foto ni explicación, de los campos de concentración. De las duchas de gas, de los crematorios, no hay una foto de los cuerpos raquíticos ya cadáveres en fosas comunes, no hay fotos de los pabellones, de los quirófanos del horror en los que Mengele hacía experimentos con los judíos “prisioneros”. Nada de eso está mostrado en sus mil y pico de metros cuadrados repletos de información.

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Creo que de más está decirles que en ambos libros de visitantes dejé mis apreciaciones en tinta color fuego. Y creo que casi es innecesario (aunque no puedo evitar hacerlo) explicar la horrible sensación de estar frente a un pueblo que en realidad no aprendió nada ni se arrepintió de nada. Así como habiendo generado la primera Guerra Mundial, generaron la Segunda sin haber aprendido nada, los alemanes esconden debajo de la alfombra todo lo que hicieron. Y ojalá lo hiciesen por vergüenza. Y aunque así lo fuese, le deben al mundo agachar la cabeza y pedir perdón públicamente en un museo, por lo menos. Pero no. No se avergüenzan de nada. Los alemanes (y esto confirmado por amigos que VIVEN allí) siguen convencidos de que ellos son mejores que todos en todo. Superiores. El mundo entero fue demasiado considerado con Alemania teniendo en cuenta lo que hicieron y COMO lo hicieron. Porque si hubiesen sido 6 millones de muertes causadas por una guerra sangrienta, nos lamentaríamos, sí, pero de diferente manera. Sin embargo todos sabemos que Alemania exterminó millones de personas que no peleaban contra nadie, que no eran parte del conflicto y que su único pecado era ser minoría no-aria.

Alemania la sacó barata. Baratísima. Resurgió como país, se volvió a convertir en potencia, y quién te dice que el día menos pensado, son ellos los que, calladitos calladitos y contra todos los pronósticos de los creyentes inocentes, terminan desatando una tercera Guerra Mundial. ¿No te sentirías un pelotudo si eso vuelve a ocurrir?

Yo, por de pronto, vuelvo a mi frase paterna: “no se pone un pie en Alemania”, y eso les voy a enseñar a mis hijos. Ojalá ustedes hagan lo mismo, si esto que leyeron les importa lo suficiente y les parece lo grave que a mí me parece.

 

A los palestinos pobrecitos, y a los que viven lejos

Cuando la gente desde lejos opina sobre lo que pasa en otro país, en general le pone los pelos de punta al que vive el conflicto de cerca. Así como a los argentinos que viven en Buenos aires les revienta que alguno de sus compatriotas que viven en Israel hable a favor (o en contra) de Critina y su séquito. “¿Y vos qué sabés?” Es lo primero que uno tiende a decir.

La mejor técnica que yo encuentro casi siempre para explicar un problema que me aqueja, es transladarlo al mundo del que me escucha, para que lo sienta en carne propia y pueda entender mejor.

El conflicto con los palestinos ya lleva mas de 40 años. Y siempre se escuchan las mismas frases diciendo “los palestinos no son todos terroristas”; “los usan de escudos, pobre gente!” “israel mata civiles que no tienen nada que ver”.

Vamos a hablar de hechos que tienen que ver con argentina, en las décadas pasadas para explicar que los palestinos civiles inocentes que no son terroristas, tienen tanta responsabilidad como aquellos que disparan los cohetes. No quiero decir con esto que merezcan morir, no no. Ni siquiera el que dispara el cohete merece morir. Nadie merece morir. Pero por lo menos entendamos que casi no hay nadie que pueda decir “soy inocente” en este conflicto.

En argentina en la década del 70 reinaba el caos en las calles. Un buen día los militares se adueñaron del poder e hicieron a su antojo. Violaron todos los derechos humanos y asesinaron sin piedad. Es fácil echarles la culpa de todo. Sin embargo, un buen día los militares se fueron. Y fue porque la gente los empezó a empujar, a echar, porque hicieron manifestaciones de cientos de miles de personas protestando, porque el apoyo que les dio la gente para tomar el poder, desapareció. ¿Cómo? ¿Qué dijiste, josi?” Claro. No podés negar a esta altura que la gente APOYO el ingreso de los militares. El país, ya lo dije, estaba sumergido en un caos de violencia, asesinatos, bombas y demás, producto de la lucha interna del peronismo por el poder. Cuando todo se le fue de las manos a Perón (y luego a su esposa, Isabelita), los militares empezaron a actuar, y cuando se les dio via libre, dijeron “correte del medio, democracia” y se zarparon. Obviamente la gente que decía “los militares van a poner en vereda a los montoneros” nunca imaginaron que los militares iban a ponerlos en ataúdes no solo a los montoneros sino a cualquiera que tuviese una remera de color rojo(?).

Volvamos a Israel. El pueblo pelestino hoy en día no tiene un gobierno sino dos. Uno es gobernado por Abu Mazen, en Cisjordania, y el otro por Hamás en la franja de Gaza. Técnicamente, funcionan como dos países diferentes. ¿Con quien debería firmar la paz Israel? Como se negocia cuando cada bando quiere algo diferente? Y lo más importante: ¿quién piensan que puso a Hamás en un gobierno paralelo que domina lo que pasa en Gaza? El pueblo palestino. Señores, no se duerman más. Todos los gobiernos llegan arriba por apoyo de su pueblo. El gobierno nazi que puso a Hitler en el poder en elecciones democráticas, la gente golpeando la puerta de los cuarteles en argentina, y el pueblo palestino dandole la derecha a Hamás para atacar a Israel con cohetes.

El discurso palestino de la ocupación se terminó en la franja de Gaza cuando Ariel Sharon (derechista si los hay) decidió dar un golpe de timón y sacar a TODOS los israelíes de Gaza, y al ejército, sin que hay aningún acuerdo mediante. Sin pedir nada a cambio. Sin garantías de obtener a cambio seguridad para su país. Ese momento histórico en el cual el Pueblo Palestino pudo haber elegido el silencio, la calma (ya ni hablo de paz, hablo de calma) fue desperdiciado y lo único que hicieron es acercarse más al límite y poder tirar libremente más y mejores cohetes que en vez de llegar a Sderot, hoy ya llegan a Cesárea, a unos 30 km al norte de Tel Aviv. Hoy por hoy no existe NINGUNA ciudad a la que los palestinos no puedan llegar usando sus cohetes. Ya sea desde el norte como desde el sur.

Ya sé lo que vas a decir VOS: “Josi, vos te pensás que los palestinos civiles, pobrecitos, tienen opción de decirle a los teroristas “no se metan en el patio de mi casa a tirar cohetes?” Y la respuesta es “¡Claro que sí!” Si los palestinos como pueblo pueden oponerse con lo poco que tienen a un ejército superpoderoso como el de israel, entonces no me digas que entre ellos no puede la enorme mayoría (que son los civiles que -supuestamente- quieren vivir en paz, oponerse a los ataques, detener al gobierno de Hamás, elegir un gobierno pro-acuerdos de paz. ¿Cómo se hace? Querido, ¡usá wikipedia! La historia está repleta de ejemplos. Fijate como se terminó echando a los militares en argentina, o en Uruguay. Lee un poco. Si son mayoría, ningún gobierno puede actuar sin el apoyo del pueblo. NINGUNO.

Eso sí, si no los echa el mismo pueblo palestino, entonces están optando, pasivamente, por otra solución, que es dejar que fuerzas externas los terminen echando. En este caso Israel. Así como los ejércitos aliados echaron a Hitler. Y bueno, no va a ser simpatico si eso ocurre. No. Porque no vino el General Smith(?) a decirle a Hitler “señor adolfo, por favor retírese sin hacer escándalo”. No. Lo cagaron a bombazos. El pueblo alemán fue cómplice con su pasividad. Quién más, o quién menos. Algunos actuaron cooperando y otros simplemente no hicieron nada. Y la fuerza vino de afuera. En Argentina las mismas cagadas que se mandaron los militares los hicieron perder apoyo en la gente, y se fueron echados al no tener consenso. Pero Hamás, lejos de irse, hace 40 años que sigue en la suya. Y no es magia. Es porque “los pobres civiles” no hacen nada. Porque activa o pasivamente, los apoyan. Y ni hablar del apoyo internacional que reciben, que es material para otro post. Pero hoy me ocupo de los palestinos, de aquellos que quieren plantar tomates y algún dia veranear en Eilat. Esos que los que no entienden nada dicen que son pobrecitos. No señor. Un año, dos, cinco, ¡siete! te lo puedo aceptar… pero 40 años ya no son pobrecitos, son cómplices de una organización terrorista que se llama Hamás. Y si ellos no quieren a sus hijos lo suficiente, no esperen milagros. Hagan algo, y van a ver que mágicamente, la paz se firmará como con Egipto, o Jordania, que alguna vez fueron enemigos acérrimos. Hasta tanto, dejen de llamarlos pobrecitos, haganme un favor.

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Premio Nobel

Mientras un grupo grande de gente (encabezado por Obama) se sigue preguntando qué carajo hizo el morocho para merecer el premio Nobel de la Paz, yo escuché un dato en el vestuario de la pileta (no se imaginan la cantidad de cosas que se aprenden ahí: los viejos escritores que nadan son una máquina de pasar data) que verifiqué y… bueno… al igual que el Oscar, el premio Nobel para mí nunca fue la ley de Moises. Ahora quizás menos.

Adiviná quién estuvo nominado para el premio Nobel de la Paz en 1939. Si te doy 14 oportunidades ¿creés que podrías adivinar?

Mirá

Alemán que no es Pan

Esta semana la Canciller alemana (que vendría a ser la number one del país teutón, lo aclaro por si alguien cree que es una ministro cualunque) visitó Israel, sus lugares más sagrados y sensibles, y también dio un discursillo en el Congreso (Kneset).

Eso produjo cierto revuelo ya que 6 diputados boicotearon -por decirlo de una manera- su discurso pronunciado extrañamente en alemán y se fueron del recinto. Digo extrañamente ya que es común el uso del inglés cuando no hay un idioma en común entre ambos países. Pero supongamos que la señora no domina el idioma. O también algún idealista puede suponer que fue a propósito para demostrar que acá no se le hace asco a nadie. Ni aún si habla la lengua de Hitler.

Entonces ya te empezás a fastidiar. Igual que cuando los diputados se fueron. Y a mí también -a grandes rasgos- me parece una “protesta” ridícula. Pero quiero que te detengas a pensar una cosa.

Todo es una cuestión de perspectivas. Vos ves algunas cosas desde allá. Otros las ven desde acá. Otros leen libros de historia. Otros no saben nada. Y otros estuvieron allí mismo viendo lo que pasó. Entonces cada cosa pega distinto según el ángulo desde el cual se observa. Es como el recital de Yes en Velez en 1985, tres años después de la guerra: mi hermana chocha, fue a verlo; pero hubo gente que manifestó en contra y se quejó llorando porque tuvo hijos o amigos que fueron muertos en la guerra de Malvinas. Y reconozco que para mí era una pavada que no pasasen música en inglés por la radio. Y también pensé que “escuchar el idioma alemán en el congreso de Israel” no podía ser ofensivo ya que era el mismo idioma que hablaban los millones de judíos que vivían en Alemania antes de ser asesinados pro el régimen nazi. Es como que a mí me de asco el castellano porque es el idioma que hablaban los hinchas de San Lorenzo que me pegaron en la tribuna. Suena a una boludez.

Pero ponete en la piel del que estuvo ahí. Ponete en la piel de los hijos de los sobrevivientes que escucharon y escuchan todavía una y otra vez las historias de las atrocidades que ocurrieron hace poco más de 60 años. Y creo que te podrás imaginar que esa gente no tiene muy buenos recuerdos de todo lo que se relaciona con alemania, su idioma o sus ciudades. Es así como mucha gente que llegó al país se cambió el nombre y en vez de seguir con “Nudelman” de puso “Sharon” o en vez de “Gusterman” se puso “Yaron”.

Vamos, yo sé que podés. Yo sé que si le tenés bronca a los ingleses en los mundiales y no podés explicar muy bien por qué (¡si los dejamos afuera nosotros a ellos dos veces!) vas a poder imaginarte que con un temita así de por medio, quizás haya en el parlamento israelí 6 de 120 diputados que tengan a alguien cercano, o que ellos mismos o que simplemente hagan carne de ese sentimiento horriblemente inigualable que padecen todavía los sobrevivientes del Holocausto.

Entonces, si bien no pensamos que la protesta vaya a aportar algo, y si bien no pensamos que los demás diputados se deberían haber plegado, y si bien pensamos que es un lindo gesto(?) que se haya hablado en alemán en el parlamento israelí, tengamos un poco de compasión y entendimiento para con ellos que pueden sentir ese acto como sal en sus heridas.

Así pues podemos hacer con ellos la vista gorda. Y dar otro pasito adelante. De a poco. Todos.