Alemania, otra vez sopa

No vamos a empezar a decir de nuevo cuánto daño hizo Alemania. Creo que estos posts tienen el objetivo de demostrar que Alemania no ha aprendido nada de sus errores. No en el pasado lejano ni tampoco en el cercano.

Este señor, que no es un verdulero de la esquina (sin menospreciar a los verduleros, claro). Este señor, activo en la política alemana, que ha llegado inclusive a ser diputado en el Bundestag (parlamento federal alemán) minimiza el nazismo, hitler y todo lo que hicieron, expresando que en 1000 años de exitosa historia alemana, fueron apenas una “cagada de pajarito”.

Cuando yo digo lo que ví en mi visita a Berlín, la gente no me cree. Y yo les pido por favor, que no se coman el verdadero chamuyo alemán y entiendan que si el mundo no está en guardia constante de por vida, esto se va a repetir en el futuro.

http://www.dw.com/en/afds-gauland-plays-down-nazi-era-as-a-bird-shit-in-german-history/a-44055213

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Los Sueños de Biondini

Hace rato que no me aparecía en el radar el nombre del filonazi Biondini, que ha dedicado toda su vida a lograr tener más votos que parientes en una elección de lo que sea en Argentina.

Y a pesar de ser Argentina un país que no se caracteriza por simpatizar especialmente con los judíos, parece que al menos reina un poco de cordura en la opinión pública, porque este pedazo de nazi de tercer mundo no llegó jamás ni a ser concejal de su propio barrio.

Igualmente, sabemos cómo es el periodismo, y a veces hay que buscar noticias escandalosas. Varias formas de lograrlo: ponerle un micrófono a Maradona, o a Biondini.

En este caso, se mandó de lleno con un par de tuits en contra de Israel en forma directa. Y como pueden leer más abajo, dice que cuando lleguen al poder, van a expulsar al embajador de Gran Bretaña y al de Israel.

Querido Kalki, te quiero decir que cuando lleguen al poder, haciendo unos calculos matemáticos que eso implica el paso de unos catorce siglos y medio, quizás Gran Bretaña ya no exista como tal para que puedas expulsar a su embajador. Lo que es seguro, es que Israel va a seguir existiendo, y te juro por la madre que te parió, que no vas a poder siquiera tener la chance de intentar expulsarlo. Y todo esto, claro, si ustedes llegan al poder. Permitime que tenga alguna que otra duda al respecto.

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Despacito… con Chucrut

Al final van a terminar diciendo “tenías razón, lamentablemente”.  Todos somos buenas personas hasta que las papas queman. Todos somos buenos vecinos hasta que alguien pone su auto en nuestra cochera y ahí le queremos rayar el auto. El animal está ahí adentro y está en nosotros reprimirlo y comportarnos como personas decentes.

En Israel somos todos pacifistas hasta que cae un cohete al lado de casa. Quién no ha dicho alguna vez la frase “hay que matarlos a todos”. Vamos, con una mano en el corazón. Después se nos pasa y volvemos a la normalidad y no matamos a nadie. Pero eso prueba que el animal vive adentro.

Y hablando de adentro, los que LTA son los que piensan que Alemania cambió. Lo único que cambió, en mi humilde opinión, es de camiseta en la selección. Salió un modelo nuevo de Adidas, cuando no.

El 13% de los electores alemanes convirtieron en la tercera fuerza política del congreso a un partido neonazi. Ni me voy a tomar la molestia de estudiar a sus candidatos ni ver quién tenía un abuelo nazi o un papá enfermero de Hitler. No. No hace falta. El hecho está ahí. Para que te des una cuenta de la dimensión, pensemos quién es la tercera fuerza política de Israel: los religiosos. Fijate el poder que tienen. Dirimen cualquier pulseada entre la izquierda y la derecha y sin ellos nadie forma gobierno. Y lo hacen a cambio de concesiones, claro está, que beneficien a sus propios intereses. Y claro! para eso se meten en política. Es mucho más eficiente que cortar una ruta y que los caguen a palos.

Bueno, ahora en alemania, noventipico de diputados xenófobos entraron al congreso. Esta vez, a los judíos no los atacan, porque ya no queda casi ninguno, viste? Entonces el blanco inicial son los musulmanes, los inmigrantes que vienen de otros países a ocupar la mano de obra barata. ¿Qué tiene de malo eso? Y bueno… para un país que empezó una guerra bajo la consigna de que la raza superior necesita más espacio para vivir cómodamente, no hacen falta muchas explicaciones. Para Alemania los inmigrantes son como si te pusiese un jabalí en el comedor de tu casa. ¿Te imaginás tolerando esa situación? Bueno, ellos tampoco.

Quiero creer que alguien más en el mundo está escribiendo en un blog (si es que siguen existiendo esos bichos) tratando de preocupar a sus pares musulmanes, y por qué no a los vecinos de Alemania. No digo que mañana se vaya a armar una tercera guerra mundial en la que Alemania se alíe con Japón. No. Pero quizás con Corea del Norte! ja! qué chiste, no? También tienen los ojos achinados! Casualidad 🙂

Bueno, sin más me retiro porque tengo cosas que hacer. Mientras tanto, en Berlín, alguien desempolvó una esvástica de plata y le está sacando brillo con Odex.

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Alemania Compasiva (con los Nazis)

Otra vez chucrut? Cada vez más seguido? Ustedes pensarán que yo ando googleando a alemania todo el tiempo pero no es así. Esto sale en las tapas de los diarios. Más chico que la presentación del Iphone 8, sí, pero sale.

En la nota dice que un tribunal de Alemania abandonó el juicio a un enfermero nazi que fue responsable de seleccionar a miles de judíos que fueron enviados a la muerte, incluida Ana Frank. El tribunal abandonó el juicio porque dice que en el estado de senilidad y debilidad en el que se encuentra el ex-enfermero nazi no le permite entender el proceso ni defenderse correctamente.

Pregunto yo, señores alemanes: ¿Acaso los prisioneros en los campos de concentración sí estaban en condiciones de entender el proceso de la solución final y acaso de defenderse?

I rest my case. Por ahora.

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“El Mundo No Hace Nada”

Uno creció escuchando el reclamo de los judíos sobre la inacción de todo el mundo mientras se exterminaba a los judíos en Alemania Nazi. No solo eso. También uno creció escuchando uno tras otros los pedidos de perdón, arrepentimiento y hasta indemnizaciones de países, instituciones, personajes y organismos, que reconocen no haber hecho nada para evitarlo.
Durante décadas. 70 años. Escuchamos decir a todos “Nunca Más”. Y para decir tan sueltos de cuerpo que algo no va a ocurrir “Nunca Más”, se supone que tenés que pensar qué vas a hacer la próxima vez. Si te caíste por no atarte los cordones, te los atás.

Israel hizo algo: creó uno de los ejércitos más poderosos del mundo, y ante los incesantes intentos de los países árabes por exterminarlo una y otra vez, mostró los dientes y dejó claro que “Nunca Más”.

¿Y el mundo qué hizo? Ahora tiene la oportunidad en Alepo. Alepo, en Siria, es de donde emigraron mis abuelos maternos y mi tío Nathan allá al principio del siglo pasado. Y entre diferentes grupos armados, oficiales, terroristas, subversivos, independientes, están matando a todo lo que se mueva. Y el mundo no hace nada. Nosotros no hacemos nada. Vos compartís un videito en Facebook, yo escribo un post, y mi vecino dice “Qué barbaridad”. Pero nadie hace nada. Los Gobiernos no hacen nada. Y mueren por día cientos de personas.

Entonces dejémonos de joder y asumamos la triste realidad: no vamos a hacer nada. Solamente cuando le convenga a alguien (que no somos vos y yo) por cuestiones políticas y económicas, algún país va a hacer algo, como lo hizo la alianza de occidente con EEUU a la cabeza en Irak.

Ya pueden ir preparando los discursos de disculpa y los montos de indemnización a los pobres sobrevivientes de Alepo que durante los próximos 70 años van a ir escuchando uno a uno a todos los mencionados antes pidiendo disculpas.

No nos engañemos más. El mundo apesta y por más que ahora tenemos internet y nos enteramos de todo lo que pasa con lujo de detalles y no deberíamos tener excusas, nadie hace nada.

¿Qué podemos hacer? me preguntaron el otro día. Y si realmente nos escandalizase como decimos, deberíamos parar el país. Es el único arma que los civiles tenemos para forzar al gobierno a hacer ALGO. No podés dejar de comer queso blanco porque a nadie le importa. Pero si son los motivos económicos los que mueven al mundo, entonces toquémosles el bolsillo. OBLIGUEMOS a los políticos a tomar partido ACTIVO y hacer algo REAL que detenga la masacre. Como sea. Pero que hagan ALGO.

¿Se animaría el mundo a algo así? ¿Ustedes que piensan? Todos apagan la luz durante una hora en el día de la Tierra y después todo sigue como si nada. Pero acá se está muriendo gente. Mañana te puede tocar a vos eh. Supongo que no negás esa posibilidad. Entonces… ¿qué hacemos?

 

Holocausto Vs Perdón

Alemania. Holocausto. Israel. Perdonar. De eso voy a hablar.

Si mirás el mapa, Los Romanos (Italia), Grecia, Los Otomanos (Turquía), Babilonios (Irak), Egipto… y andá a saber cuantos más, se la agarraron con el pueblo judío a lo largo de la historia. En algún momento algo tenía que cambiar para que se la dejen de agarrar con el gordito de anteojos para abusar de él.
Allá por la década del 40 a Alemania se le ocurrió (por segunda vez) la fantástica idea de conquistar el mundo caiga quien caiga. Imaginate hoy en día una cosa así: un país empieza a bombardear a todos sus países vecinos hasta que se rinden y son anexados. Increíble, ¿no? Alemania lo hizo.
Y así, mientras todos se encargaban de librar una guerra, y sin que tenga nada que ver con los MOTIVOS que llevaron a Alemania Nazi a querer conquistar el mundo, sin que hayan sido el detonante de la guerra y sin que hayan sido tampoco el botín ni parte de la misma, Alemania dice “che, ¿y si matamos a todos estos narigones?”. Y empezó el plan llevado a cabo con precisión, orden y efectividad Alemana, que terminó con la exterminación sistemática (y no como consecuencia de combates de la guerra) de 6 millones de judíos.
Algo cambió a partir de eso, el remordimiento del mundo entero le torció el brazo a la mayoría para que le otorguen una tierra que históricamente les había sido arrebatada, para que se junten, armen un país y los dejen en paz.
Y esta vez tuvieron la suerte de tener un amigo musculoso que, razones económicas mediante, cuando no, se decidió a apoyarlo económica y militarmente. Primero fue Rusia y al rato cambió por Estados Unidos. Entonces al gordito de anteojos no le pudieron pegar mucho más. Lo intentaron, sí, pero esta vez lo encontraron mejor preparado, y mientras eso ocurría, el gordito hizo abdominales a más no poder, se compró un par de juguetes letales y ya nadie más le pudo tocar el culo. Y sí, algunos lo siguen intentando, pero ese recuerdo aún fresco de los 6 millones de judíos, hacen que la marca a fuego dirija la actitud de respuesta israeli y devuelva las trompadas a quien se le anime. Creo que no se puede esperar menos de quien las tuvo que sufrir más que nadie y durante no solo décadas ni siglos sino milenios.
De Alemania hablé hace poco cuando me tocó visitarla. Y espero que la suerte no me lleve nunca más a ese país de mierda. Disculpen que lo diga de esta manera. Porque si hablamos de perdonar, uno perdona cuando del otro lado ve un entendimiento de la falta, un arrepentimiento sincero que conduce a un comportamiento diferente. Pero cuando ves que Alemania hace todo lo que hace para APARENTAR un arrepentimiento, y cuando leés que nunca se encargó de castigar a los miles de jerarcas nazis que perpetraron el exterminio y que los juicios que armó fueron un chiste, y que los monumentos que puso para recordar el holocausto no tienen un puto cartel que diga lo que son, y que los museos niegan con omisión deliberada la existencia de campos de exteminio, entonces te das cuenta de que el arrepentimiento no está. Que ese país lleno de gente capaz de creerse dueño del mundo, en el fondo, sigue pensando lo mismo. Lo único que hace es pagar ciertas sumas de dinero y hacer negocios con Israel que, en definitiva, nadie es tonto y le dejan un beneficio.
¿Perdonar? No. Nunca. ¿Olvidarse? Menos que menos. ¿Aprender? Siempre.
El día del Holocausto es el día en el que se recuerda a las víctimas y el día en el que uno refresca la rabia para no perdonar jamás. La grandeza no está en perdonar sino en no vengarse. En demostrar que sos mejor.
Y si alguien quiere protestar contra el gordito que se puso en forma, se hizo amigo de un par de musculosos, se compró un par de chiches y devuelve las cachetadas con trompadas en la jeta, entonces que formen un partido, que ganen las elecciones y después hablamos.
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Alemania: Vergüenza de Ayer Y Hoy

Yo crecí escuchando a mi viejo decir “en Alemania no pongo un pie”. Y eran pocas las veces que mi viejo afirmaba algo con tanta seguridad. Así que lo tomé siempre como un axioma y adopté ese pensamiento.Estuve de acuerdo y lo respeté. Razones no faltaban.

Pasó el tiempo y como siempre, nosotros(?) somos los que ponemos la buena voluntad para empezar una nueva página. Me planteé una vacación y Berlín me tentó. Me dije que pasó suficiente tiempo y que las señales que se emiten desde Alemania hoy en día, denotan una maduración que concuerda con lo que otros me cuentan, acerca de los alemanes de hoy en día que se avergüenzan mucho de lo que hicieron sus antepasados. Ojo, sus antepasados no son el tatara-tatara-tatara abuelo. Son sus abuelos y punto. Imaginate que tu abuelo… no se… mató a 500 bolivianos poque él pensaba que los cabecitas negras no sirven para nada. Bueno, eso. Jodido. Porque es de suponer que creciste en una casa en la que, asi como a mií me decían “no pongas un pie en Alemania” a los adultos de hoy en dían les decían “El Abuelito fue un heroe de guerra y mató a esos judíos apestosos”. Pero de todas formas quise dar un paso yo, hacia adelante. Así quizás mis hijos ya no recibirían ese resentimiento innato que me tocó a mí.

En Berlín hay dos museos muy importantes de los que quiero hablar y un monumento. Uno es el “Museo del Judaísmo”. Es un museo como el que no he visto en mi vida en ningún otro país del mundo. Original, creativo, interactivo, entretenido, interesante, completo, complejo, artístico. No es de esos aburridos. Hay para ver, para escuchar, para tocar, para pensar, para sentir, para tratar de interpretar. Se trata de 2000 años de judaísmo en Alemania -yo estaba seguro de que iba a ser la historia de la alemania nazi y los judíos en el holocausto-. Arrancan desde los tiempos ancestrales y tienen documentos y objetos de toooooooda la historia. La cucharita del café del Rabino de Berlín hasta la historia de una madre que tuvo 14 hijos y todos sus detalles.

Y ahora viene el postre. En semejante museo INMENSO y tan completo, hay solamente 4 (¡cuatro!) fotos sobre el holocausto. Eso. Nada más. No hay una sola foto de Hitler. Y quiero que me digas si en alguna mesa de café podés encontrar a alguien, a uno solo, que diga que en la historia de los judíos de Alemania, Hitler no es un personaje central o que el holocausto no es algo ineludible. Es como hacer un documental sobre Vilas y no nombrar a Clerc. Es escandaloso lo mucho que escondieron el Holocausto y los horrores sufridos en Alemania por todos los millones de judíos que supieron poblarla. Pero esperá. No terminamos.

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El otro museo del que quería hablar, es el denominado “Topografía del Terror”. Es un museo gratuito que se erige en los restos bombardeados de lo que fue el cuartel general de las SS Nazis. Simbólico lugar para erigirlo y puesto su objetivo en reconocer las barbaridades hechas por el Tercer Reich. Entrás armado de tiempo y ganas de leer. Acá si que son fotos y más fotos y textos y más textos. Te encontrás con Himler y con Eichman y con Priebke y con Mengele. También con Hitler, claro. Pero en fotos más bien relajadas. Me pareció raro a medida que avanzaba, que no lo veía en actitudes de grandes discursos. Pero bueno.. dije… dejá… y seguimos. Y te cuenta detalles y organigramas de la Segunda guerra mundial, y estructuras del partido Nazi y quién era quién en las SS, la Gestapo, y te muestranm fotos de los judíos siendo expulsados a pie de Hungría o diagramas con las cantidades de expulsados. Hay fotos de hombres ahorcados con carteles de “yo traicioné al pueblo alemán” o de mujeres a las que se las afeitaba en público por haberse acostado con un polaco. También un párrafo para el tratamiento bestial que les propinaron a los homosexuales.

Y ahora viene el segundo postre: No hay NI UNA, pero NI UNA foto ni explicación, de los campos de concentración. De las duchas de gas, de los crematorios, no hay una foto de los cuerpos raquíticos ya cadáveres en fosas comunes, no hay fotos de los pabellones, de los quirófanos del horror en los que Mengele hacía experimentos con los judíos “prisioneros”. Nada de eso está mostrado en sus mil y pico de metros cuadrados repletos de información.

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Creo que de más está decirles que en ambos libros de visitantes dejé mis apreciaciones en tinta color fuego. Y creo que casi es innecesario (aunque no puedo evitar hacerlo) explicar la horrible sensación de estar frente a un pueblo que en realidad no aprendió nada ni se arrepintió de nada. Así como habiendo generado la primera Guerra Mundial, generaron la Segunda sin haber aprendido nada, los alemanes esconden debajo de la alfombra todo lo que hicieron. Y ojalá lo hiciesen por vergüenza. Y aunque así lo fuese, le deben al mundo agachar la cabeza y pedir perdón públicamente en un museo, por lo menos. Pero no. No se avergüenzan de nada. Los alemanes (y esto confirmado por amigos que VIVEN allí) siguen convencidos de que ellos son mejores que todos en todo. Superiores. El mundo entero fue demasiado considerado con Alemania teniendo en cuenta lo que hicieron y COMO lo hicieron. Porque si hubiesen sido 6 millones de muertes causadas por una guerra sangrienta, nos lamentaríamos, sí, pero de diferente manera. Sin embargo todos sabemos que Alemania exterminó millones de personas que no peleaban contra nadie, que no eran parte del conflicto y que su único pecado era ser minoría no-aria.

El monumento es el del holocausto. Está a dos cuadras de la puerta de Brandemburgo. Le dieron, podrían decir, un lugar de privilegio a una mananza entera en el corazón de Berlín. ¿Quién podría decir que los alemanes no se hacen cargo? Yo. Porque esos bloques de cemento que recuerdan el holocausto no tienen un solo cartel que diga lo que son. Al turista desprevenido ni se le cruza por la cabeza entender qué significa y tanto es así que se suelen sacar graciosas fotos haciendop piruetas y selfies como si se tratase de un laberinto. Y de postre (siempre hay postre en Alemania) hay un museo en el SUBSUELO al que yo, nunca llegué porque no hay una sola indicación al respecto. Y buscando información para pasear por Berlín, ni en internet encontré de su existencia cuando busqué antes de viajar. Después busqué en google street y encontré un cartelito del tamaño de una revistita, indicando la entrada al museo. Cosa que te lo pierdas y no lo veas (ver foto).

Es directamente una vergüenza.

Alemania la sacó barata. Baratísima. Resurgió como país, se volvió a convertir en potencia, y quién te dice que el día menos pensado, son ellos los que, calladitos calladitos y contra todos los pronósticos de los creyentes inocentes, terminan desatando una tercera Guerra Mundial. ¿No te sentirías un pelotudo si eso vuelve a ocurrir?

Yo, por de pronto, vuelvo a mi frase paterna: “no se pone un pie en Alemania”, y eso les voy a enseñar a mis hijos. Ojalá ustedes hagan lo mismo, si esto que leyeron les importa lo suficiente y les parece lo grave que a mí me parece.