Cortale una gamba, por ejemplo

El mundo, hoy por hoy, es una pequeña ciudad. Si en Puerto Rico sale “Despacito”, en todo el mundo sale “despacito” y es un hit. Hace años atrás, mientras Fonsi era un pichi boricua, en Buenos Aires Palo Pandolfo pegaba un hit con Playas Oscuras. Hoy no, se globalizó todo.

Y no solo en música sino en fútbol, política y en programas de TV. Pero. Siempre hay un pero.

El mundo evolucionó mucho en los últimos siglos. Por ejemplo: los católicos ya desde el año 1600 que dejaron de crucificar gente por no adherir a su religión. Un lindo detalle de su parte, no? Los Alemanes hace como 70 años que no empiezan ninguna Guerra Mundial. Sí, ya sé que es poco y no bajamos la guardia. Pero es algo. En Estados Unidos dejaron de comprar y vender negros gente de color para usarlos de esclavos. Y más: la pena de muerte fue abolida en prácticamente todo el mundo. Pero claro… fue un proceso. Hace milenios atrás, venía un tipo con un hacha y te la partía en la cabeza para sacarte algo que tenías y él quería. Desde un coco hasta tu caballo. Y como todo se iba lentamente al carajo, empezaron (creo que los Romanos) a crear leyes que pongan un poco de freno a semejante kilombo. Al principio colgaban a gente en las plazas o les daban azotes con un látigo de cuero para ejemplificar a los demás y que “ni se les ocurra” hacer lo mismo. Lentamente el ejemplo fue cundiendo y las masas se fueron civilizando. Entonces, de a poco, empezaron a decir “che, cortala con la horca, ya somos grandes!”.

Y festejemos que la gran parte del mundo evolucionó y así como escuchan “Despacito”, también respetan que si vos tenés una casa o un auto, no te lo vienen a sacar así nomás (no tanto se cumple con las mujeres, como en el caso de Maxi Lopez e Icardi, pero bueno… eso todavía no se reglamentó).

Pero. No todo el mundo va al mismo ritmo. Así como en algunos países hay autos eléctricos mientras que en otros se respira cáncer en las calles centrales de las ciudades, en algunas partes del mundo todavía tenemos bárbaros dando vueltas por las calles. Tenemos gente que por tener otra nacionalidad, religión, o ancestros diferentes a los nuestros, se levanta una mañana, se pone una campera, va a la puerta de un shopping y así como así saca un cuchillo y se lo clava en el corazón al pobre tipo que labura chequeando los bolsos de la gente en la puerta para que, justamente, no entren con un cuchillo. Y el tipo sale corriendo.

En general, lo que ocurre, al tener un país en el que todos pasan entrenamiento militar, es que algún valiente lo corre, o alguien le pega un tiro en la cabeza, para evitar que pueda seguir matando, o incluso la posibilidad que tenga un explosivo. Pero claro… el mundo civilizado se escandaliza. Nadie es Dios para sacar la vida a otro semejante sin juicio previo! ¡Escándalo! Claro, el mismo kía sí fue Dios para sacarle la vida al pobre guardia del Shopping, pero él cuenta con que nosotros, los seres civilizados, no somos tan mierda como él, y le vamos a dar un juicio justo, si es que alguien no lo mata en el acto. Y eso ocurre. Gente que ha perpetrado atentados ha sobrevivido al intento, seguramente ha pasado un lindo interrogatorio para tratar de desmantelar su célula terrorista, pero finalmente salió, y volvió a atentar. Ha ocurrido, lamentablemente. Esa gente no entra a cadena perpetua. O si lo hace, terminan siendo botín de guerra cuando logran hacerse de un soldado israelí y lo cambian por 500 presos y salen libres.

¿Ustedes están leyendo lo que escribo? ¿Se dan cuenta de lo diferente que es el mundo en el que vivimos por estos lados y el que ustedes disfrutan día a día?

Sí, ya se que en Corrientes y Paraná te pueden meter un balazo si no le das un peso con cincuenta a un cabeza. Lo sé. Y eso es lo que me dispara (valga la alegoría) a escribir estas lineas. Que no todo es igual en todo el mundo. Y no hay soluciones que funcionan en todos lados.

El mundo se globalizó, pero no tanto. Y por lo consiguiente, lo que funciona en Oklahoma, no funciona en Bucarest, y mucho menos en la capital de Angola, como quiera que se llame. Nos escandalizamos cuando pegan latigazos a una mujer. Sí. Es horrible. Nos encanta escandalizarnos. Pero ni vos ni yo vivimos ahí ni fuimos de vacaciones. Y lo escribo pensando que me van a tratar de energúmeno. Claro! es que así funciona el mundo. Hasta eso se puso de moda: hacerse el Ghandi y tratar de energúmeno al otro. Entonces yo te invito a que trabajes de Guardia en un shopping durante un mes. Y que te fijes si no te hiciste pis del miedo. O que viajes en colectivo en Tel Aviv durante dos semanas y me digas que se siente.

Así que, dicho todo esto y entendiendo que mientras el mundo se civilizó, acá todavía nos quedan los musulmanes (que lentamente se están expandiendo a Europa) que aún están lejos de dejar de hacer barbaridades. Así que si su reloj atrasa, nosotros también deberíamos atrasar. Se me ocurre qué efecto podría causar en la sociedad palestina si a los que perpetran actos definidos como Terrorismo (tampoco lo haríamos con un ladrón de autos eh, paremos la mano un poco), les cortamos una mano y una gamba. Ponele la izquierda y la derecha, así queda simétrico respecto de la diagonal. Y lo dejamos libre. que vuelva a su ciudad. Que reciba los 10 mil dólares que Hamás reparte al que tiene la “valentía” de perpetrar un atentado. Que los disfrute si puede. Y que sea una muestra, un ejemplo, para todo aquel que considera ir por el mismo camino. Que todos los pibes de 10 años vean lo que les pasa a los que lo intentan. Que se les llenen las calles de tipos que van saltando en un pie y que no pueden dar un abrazo a sus padres. Que ni 70 virgenes ni paraíso. Que van a ser rengos y no van a poder ser arqueros en la selección. Así de simple. Que no van a poder jugar con el smartphone.

El que a hierro mata, a hierro vive. A ver si nos podemos encontrar dentro de 400 años y ver que se calmaron y también escuchan “Despacito” y que el problema está en… otro lado… no sé… Angola.

 

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Un Documental Palestino

Ustedes saben que yo leo muchos blogs pro-palestinos, leo noticias en árabe (gracias a google translate) y sigo a mucha gente que piensa diametralmente opuesto a lo que yo pienso. Pienso que leer gente que afirma lo que yo digo, no me enriquece ni me hace falta. Sin embargo, escuchar cual es la otra campana, desde sus mismas fuentes, leer lo que dice el “josi” del otro lado, es lo que muchas veces me hace reflexionar, muchas veces reafirmar lo que pienso y cada tanto, hasta cambiar de idea

En este caso he visto un documental llamado “Palestinos Go Home“, hecho en Argentina por Adoquín producciones, conducido por Maia Gattás Vargas, quien es descendiente de Palestinos. La película entrevista a muchísima gente. Desde chilenos descendientes de palestinos, a jugadores del equipo chileno “Palestino”, llegando al mismísimo mamarracho de D’Elía argentino.

Buscan retratar el sufrimiento de los palestinos a través del relato, mayormente, de gente que vive en el exterior. Pocas son las fuentes que citan (en realidad, ninguna) para afirmar cosas que no siempre son verdad y en su mayoría son slogans. Esa es la verdad. El documental no es gran cosa. Decepciona que no se abra un debate sino que parezca un discurso de un político antes de las elecciones, que muestra la mitad de las cosas sin querer mostrar la realidad para ser analizada sino tratando de venderte su idea.

Vayamos en concreto a algunos puntos.

Citan a Golda Meir diciendo “The old will die and the young will forget”  y no solo ese dicho se le atribuye a Ben Gurion sino que no es cierta la cita. No la dijo nunca Ben Gurion y hay investigaciones al respecto en internet.

Una señora que vive en Chile cuenta que se fue de Palestina 6 días antes de la creación del Estado de Israel porque el ejercito inglés aliado con el Irgún los bombardeaba. Leyendo un poquito nomás, podrás ver que el Irgún no era más que una organización terrorista israelí que combatía a los ingleses! ¿Cómo van a estar entonces en conjunto bombardeando a los palestinos? ¿Cuánto le podés pifiar a la historia haciendo ensalada?

Al vicepresidente de la Federacion Palestina en Chile le preguntan por qué ir a Sudamérica, tan lejos. Dice que en Chile están las mismas plantas, damasco, sandía y que la gente y todo es tan parecido, que acá “es parte de nuestra tierra”. Pequeño lapsus de confusión sistemática de gente que cree que cualquier pedazo de tierra en el mundo les pertenece. Pero se la dejo pasar porque no soy freudiano.

Otra chilena que viajo y no la dejaron entrar, dice que la interrogó gente que “seguro era del Mossad por como se vestían y por las oficinas que tenían”. Menos seria no puede ser esta gente. El día que alguien pueda saber como se viste alguien del Mossad, vamos a estar en verdaderos problemas.

D’Elía cuenta lo mal que están los palestinos. Los 7 millones de palestinos que, según dice, en el Líbano viven en condiciones infrahumanas. ¿Se preguntó por qué? ¿Acaso Israel impide que alguno de los inmensamente ricos países árabes los ayude a vivir mejor en El Líbano? ¿Alguien pregunta por qué nadie los ayuda ahí?

Hay un señor que dice que en 1947 se quiso repartir el territorio palestino entre los judíos y los árabes. ¡Eso es cierto!. Y dice que los judíos en ese momento eran el 4% de la población nada más. Ni me voy a tomar el trabajo de verificar el número. Supongamos que es cierto. La razón por la que había esa escasa cantidad de judíos en Palestina es justamente por la misma razón por la que llora hoy el pueblo palestino: habían sido expulsado una y mil veces de su propia tierra. Y sí, puede ser que en ese momento eran el 4%. ¿y entonces? ¿en base a eso decidimos como repartirlo? ¿Sólo porque en ese momento los porcentajes te “convienen” a vos? ¿Y por qué no establecemos los porcentajes de 100 años antes? ¿o 200? ¿O los de hoy en día? Es decir… no hay estadística posible y justa para establecer el derecho histórico de ambos pueblos y es por eso que en forma arbitraria tratando de usar el mejor sentido común, La ONU (la misma ONU que hoy en día los palestinos reclaman que se cumplan sus resoluciones) propone la Partición en 1947 dividiendo el territorio en dos. El punto crítico de inflexión en la historia del pueblo palestino. Proponen limites que permitan una vida en paz, separando a ambos pueblos. Pero bueno… la historia que sigue la conocemos y nadie la discute. A tal punto que ni la mencionan: Los países árabes atacan desde todos los frentes a la “mitad” de la partición para evitar que se levante el Estado de Israel, desplazando al pueblo palestino de su lugar geográfico asignado con la promesa de limpiar todo el territorio para ellos. Apostaron al todo o nada. Y perdieron la guerra. Nada. Y ahí quedó toda la baraja desparramada: palestinos bajo el mando de Jordania, de Egipto y del mismísimo Israel recién fundado.

Casi nunca (y menos que menos en este documental) encontrás a un Palestino haciendo la gran autocrítica de que fue un grave e histórico error el no haber aceptado la Partición. Hoy estarían festejando el 70 aniversario del Estado de Palestina.

En cambio, el mejor escenario posible que pueden encontrar hoy en día, de mediar el milagro de tener gobernantes que no inciten el terrorismo y que entiendan de una vez que por la vía militar no van a llegar a ningún lado, es el de reclamar el territorio de 1967, mucho menor al que habrían tenido en 1947.

Lo he dicho una y mil veces. Iba a decir que “ya cansa”. Pero no me voy a cansar nunca. Así como ellos no se cansan de revolear las llaves de las que fueron sus casas en 1947 y a las que sueñan con volver, yo nunca me voy a cansar de tratar de hacer llegar el mensaje al pueblo Palestino (deseando que haya un “josi del otro lado” que me lea): reconocer el error en el volantazo de La Partición es el punto de partida de los palestinos para elegir a quienes los gobiernen con un rumbo determinado y firme de llegar por esa vía a la independencia. El día que dejen de soñar con tener un ejército mejor y más fuerte que elimine a Israel, y de soñar que aunque eso ocurra, EEUU y los demás les permitan usarlo contra Israel, ese día quizás se den cuenta (ya van 70 años de demora!) de que la única forma de llegar, es por las buenas. Es reconociendo ese grave error, y tratando de corregirlo.

Alemania no deja de mostrar la hilacha

Vos sabés que Alemania no me cae bien. Y sabés que te vengo mostrando día a día más y más pruebas del falso arrepentimiento alemán por lo perpetrado al mundo en la segunda guerra mundial, y en particular a los judíos, así, de paso nomás. Entonces aquí tenemos el menú del día con varios detalles más.

Primero, resulta que gracias a Gustavo Perednik me entero de que en el idioma alemán, y figura en los diccionarios, existe una palabra que significa “criticar a Israel” (israelkritik). No, no existe una que signifique “criticar a Bolivia”, si es lo que te preguntabas.

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Pero si este desayuno no te alcanzaba, acá viene el plato principal. El Frente para la Liberación de Palestina, grupo político y armado terrorista que se ha hecho responsable de numerosísimos atentados (entre ellos el asesinato de un diputado israelí, Rehavam Zeevi, se alió con otros partidos de izquierda y va a participar en las elecciones alemanas para el congreso este 24 de septiembre. Como siempre a todos los grupos extremistas antisemitas, les deseamos la peor suerte, así como la tuvo Biondini en Argentina, que volvió a sacar menos votos que la hinchada de Arsenal en Sarandí.

Y si con este primer plato te quedaste con un poquito de ganas de más, tomá este postre. ¿Viste cuando hacés pantalla completa en Youtube, que hay un botoncito para salir del full screen y volver a la pantalla normal? Me sonaba de algún lado. A ver si lo reconocés.

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Pero yo sé que sos un glotón, y después del postre querés algo más para bajarlo. Y resulta que en la Selva Negra (o Black Forest) de Alemania, en donde, dicho sea de paso, veranean miles de israelíes por año con sus chicos, por sus hermosos parques y atracciones, hay un lugar que se llama Schluehuewana Park en Grafenhausen. Tiene una cantidad de estatuas dispersas por todo el parque. Entre ellas, una muy simpática que está haciendo el saludo nazi. ¿Qué didáctico, no?

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Por ahora, vengo haciendo un trabajo de hormiga solitaria con todos estos pequeños signos que emite Alemania día a día. Pero cada vez son más y más seguidos. Ojalá nadie venga a darme la razón en un tiempo, pero sigo pensando que Alemania es Alemania.

20 años en Israel

En un abrir y cerrar de ojos cumplí 20 pirulos en Tierra Sanata. Y más allá de que en lo personal las expectativas fueron superadas ampliamente y por muchísimo más de lo que me imaginaba, en este resumen (que creo haber hecho a los 15 años) no me voy a centrar en lo personal.

Lo impresionante es lo siguiente: el conflicto de con los palestinos, que si bien arranca en 1948, toma forma con la palabra PALESTINA en 1967, cuando definitivamente los países vecinos se desprenden de sus parias y los dejan a su suerte y destino en manos de Israel. Y el conflicto ya cumple, este año, 50 años.

Cuando llegué a Israel era el viejo conflicto de Medio Oriente que uno venía viendo en las noticias de Canal 13 desde siempre. Pero resulta que ahora, mirando hacia atrás, he sido testigo de casi la mitad del conflicto. ¡20 de 50 años! Es decir… puedo contar en primera persona de qué se trata ya que lo viví. Cuando llegué era como que me había perdido gran parte de la historia, y la miraba de turista; pero ahora no me la cuenta nadie. 20 años hace que vengo viendo lo que pasa y (fundamentalmente) lo que NO pasa.

¿Lo que pasó? Israel salió del Líbano. Israel ofreció a Arafat la chancha y los veinte y los palestinos no aceptaron firmar. Eran épocas de Barak y Clinton. ¡Qué lejos estamos hoy de eso! Israel salió de Gaza, en manos de Ariel Sharon, el iniciador más inesperado de semejante movida. Hubo varias guerras y varios “procedimientos” que difícilmente se estudien en los colegios primarios de Argentina como me tocó con Las Guerras Púnicas. Es que acá el concepto de guerra se minimizó, o es que hacen falta más muertos para que se considere guerra. O porque -creo que acá está la clave- no hubo un ganador. Y si nadie ganó, entonces no es guerra. Es simplemente dos pueblos que se cagan a trompadas hace 50 años por no poder ponerse de acuerdo en querer un presente mejor.

Y claro, nadie ayuda porque a todos les conviene. A los que venden armas, a los que aprovechan ese escenario para erigirse en jueces y parte de este mundo, o para mostrarle a los demás quien mueve los hilos de todo. A los que odian a Israel y usan a los Palestinos de ariete (demostrando así, que también los odian a los palestinos al ponerlos en semejante posición).

Mi opinión en estos 20 años también fue cambiando bastante. Fue y vino varias veces por la linea que va de la izquierda a la derecha ida y vuelta. Es que a veces se pierden las esperanzas. Y cuando se empieza a hablar de “dos Estados para dos Pueblos” yo, a esta altura, lo veo tan posible como que Messi juegue en San Lorenzo. Y lo peor de todo es que si eso no ocurre, la otra opción es que los palestinos se integren en el más amplio sentido de la palabra a Israel (que es algo que una no muy pequeña cantidad de palestinos desea). Y de solo imaginarlo me duele la cabeza. De toda la logística que eso implicaría. De todas las leyes que tendrían que tocar y establecer. De todos los puntos de posible falla que tiene el día a día. Y ni hablar de la demografía que haría terminar con el slogan de “Israel, patria para el pueblo judío”, que pasaría a ser minoría en forma instantánea y con el tiempo, quien te dice, se de vuelta la tortilla y la venganza por 50 años de podredumbre sea tremenda. Justamente es eso lo que hace temer por la viabilidad de esa solución, estanca todo el proceso y nadie se anima a siquiera proponerlo.

No hay solución. No la hay. Lamento decirles hoy en día, con la autoridad que me da haber tenido un bisabuelo adivino, de haber predecido la Copa Libertadores que ganó River en 2015 y fundamentalmente por haber vivido 20 años en esta bendita tierra. No hay solución a la vista.

Todo plan propuesto conlleva una cantidad de incertezas y de promesas tan grande que nadie está dispuesto a firmar  y que hace que nadie se la juegue. Porque si comprás una casa y no pagás la cuota al banco, viene la policía y te saca. Pero acá no podés firmar un acuerdo y que si no se cumple vuelva todo para atrás. En estos grandes procesos no hay vuelta atrás. Y lo que hay, fundamentalmente, es un gran cagazo de que salga todo mal. Entonces… no se hace nada.

Así que pues, conmemoremos los PRIMEROS 50 años de este conflicto. Que lamentablemente, van a ser muchos más, te lo aseguro.

Yo en lo personal, FESTEJO mis primeros 20 años en el país. Ese al que vine buscando “no saber qué voy a estar haciendo de acá a 5 años” y me lo viene cumpliendo con grandeza. Ese en el que creé una familia, o dos. En donde pude hacer de mi profesión algo relevante para el mundo y ser capaz de dejar un legado. Ese en el que me realicé como persona en todos los ámbitos en los que se me ocurrió. Ese en el que, si te esforzás, no solo sobrevivís sino que también progresás. Y esto no ha terminado aún.

Por mi parte, GRACIAS.

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No Encanutes La Paz!

Se hizo una manifestación en la que participaron, según el reporte, 300 israelíes y palestinos. No se dice cuantos de cada lado fueron.

Los participantes reclamaron el fin de la ocupación y declaran con carteles a cuatro voces que  “existe otro camino posible”.

En la cobertura no explican cual sería ese camino posible que durante tantas décadas ni los grandes estadistas del mundo lograron descifrar.

Me da bronca que haya 300 personas tan inteligentes que tengan la formula secreta para la Paz en Israel y en los Territorios en disputa y no la quieran compartir con nadie. Qué guachos, ¿no?

Mas info(?) aca: http://972mag.com/there-is-another-way-palestinians-israelis-march-together-against-the-occupation/118323/

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El Mundo Arabe y los Refugiados Palestinos

Mirá qué interesante. Un grupo de españoles fue de viaje al Líbano a conocer de cerca el día a día de los Refugiados Palestinos que viven allí.

Y para mi sorpresa, las referencias a Israel (si bien existen, porque no podían desaprovechar la oportunidad para pasar un aviso) son pocas. Aquí se puede ver, contado por la misma gente que vive en esos campamentos de refugiados, cual es su realidad del día a día.

Ya empezando por lo que dije, tendría que llamarte la atención que en un país como El Líbano, haya Campamentos de Refugiados.

Nomás al comienzo te cuentan que no pueden salir del muro de 3 metros de altura que los encierra (son 70 mil habitantes en Ain al-Hilweh) y que tienen puestos de control en los que el gobierno libanés decide quien pasa y quien no. Están en un ghetto hecho y derecho.

¿Por qué no dejan que los palestinos vivan una vida digna, como pregonan siempre respecto de los que viven en los territorios en disputa con Israel? ¿Por qué siendo los palestinos también árabes, viven en campamentos de refugiados en El Líbano? El famoso “y por casa cómo andamos”.

 

Yo a veces digo “¿ves? ¿ves? acá tenés una prueba: ¡nadie quiere a los palestinos en su tierra y todos los hacen mierda!” como tratando de probárselo al mundo. Pero al toque me doy cuenta de que todo el mundo lo sabe! Es al pedo discutirlo. El mundo lo sabe, pero tienen que vender, negociar, comprar petróleo, etc. Y harán lo que tengan que hacer para que les convenga y no le les complique. Entonces no sé para qué me molesto, ¿no?

De todas formas, hay detalles interesantes en este video. Te voy tirando cositas para ver por si no tenés paciencia de verlo todo (aunque es re corto, che!):

Minuto 5: te cuentan cómo viven en el campo de Refugiados, a causa del Gobierno Libanés.

Minuto 7, el viejito te cuenta clarito cómo fue que terminaron siendo refugiados: no aceptaron compartir la tierra con los judíos en 1947, y al terminar la guerra, terminaron (perdiendo) yendo a parar al Líbano. Apostaron y perdieron. Ellos lo saben. Lo que diga la prensa es solo para vender diarios y publicidades.

Minuto 18: el colmo. El tipo pide que Israel reconozca su responsabilidad acerca del hecho de ellos estar viviendo como Refugiados, cuando todos saben (hasta el viejito de antes) que la guerra la empezaron los árabes en 1948, y la perdieron.

Minuto 19:50. El mismo viejito, que está ahí desde 1948, diciéndote que son los mismos árabes los que dicen defenderlos quienes vienen y matan a sus hijos y mujeres. Y que ya vio muchísimas veces a los gobiernos árabes actuar en contra de ellos.

Si fuese un documental israelí, bien podrías decir que encontraron un árabe que piensa como los judíos o lo que es peor: disfrazaron a uno. Pero este documental está destinado a mostrar la realidad y la miseria palestina en el Líbano. Está financiado por gente pro palestina. Lo podés ver en el resto del documental.

Y relajate. El mundo sabe claramente la verdad. Te lo dicen para fastidiarte. Es como cuando un hincha de Huracán le dice al de San Lorenzo….¡cualquier cosa! ja.

Una Idea que Quizas sea una Boludez

De antemano no sé si es una buena idea. Esta vez me agarraron un poco inseguro.

Ayer un terrorista palestino acuchilló a dos mujeres israelíes. Una murió esta mañana. Y por supuesto el país entero ya conoce su cara y leyó los detalles en la primera plana de los diarios de papel u online y hasta en las aplicaciones en el teléfono. Quieras o no. Ya todos hablan de la intifada de los cuchillos. Y llegamos al grotesco de dos pibes de 15 años intentando acuchillar a quien se les cruce, y un tipo defendiéndose de ellos con un changuito del supermercado.

Se me ocurrió una idea para intentar frenar esta ola de violencia que raya la pelotudez.

Hoy en día todo es publicidad, difusión. El mundo entero se mueve en función de cuantas reproducciones tiene en Youtube o cuantos likes tiene en Facebook o cuantos clicks hicieron en tal o cual nota. Google, Facebook, y cientos de empresas más, basan sus millonarios negocios en la exposición de datos/información. Los diarios cambiaron y ya no titulan “Fulano dijo tal cosa” sino “Sorprendente confesión de Fulano” para obligarte a entrar y descubrir la pelotudez atómica que dijo. Pero el objetivo está logrado: hiciste click y más publicidades del costado, se posaron sobre tus retinas. Así funciona. Al diario no le importa si es importante. Lo importante es tu click.

Volvamos a los cuchillos. Hoy murió esa pobre mujer asesinada. Pero sin temor a equivocarme puedo adivinar que murieron más personas por otras causas (accidentes de tránsito, mala praxis médica, ajusticiamientos del bajomundo). No es novedad. Pero el terror vende y hace ruido. Acá y en el mundo. En ningún diario de habla hispana sale que alguien murió en un choque en Tel Aviv, pero sí sale si fue acuchillado. Sin embargo, si el gobierno decide que por razones de seguridad no se pueden publicar determinadas cosas, los medios no las publican. Puede ser en un caso policial, que no quieren dar el nombre de la víctima hasta que no se notifique a la familia, o en casos de guerra para que el enemigo no sepa que Israel tiene tal arma o sistema de defensa deteminado y más y más ejemplos. Los diarios, a pesar de lo que puedas pensar, no publican lo que se les canta. Y ahí viene mi propuesta. Acallar el ruido mediático.

Hoy en día con las putas redes sociales, ya lo vimos hasta en países sumamente represivos como Egipto, todo sale a la luz. Es decir: no estoy proponiendo esconder la basura debajo de la alfombra sino solicitar encarecidamente(?) a los medios masivos de comunicación del país, no difundir esas noticias. Porque sabemos que estos pibes con cuchillos no están saliendo de un campamento de entrenamiento organizado sino que es espontáneo. Y cuanto más ruido hacen, más se están envalentonando a hacer nuevos atentados. Un palestino cualquiera mira la tele y disfruta viendo como un vecino sale a acuchillar al “enemigo sionista” y dice “esa! vamos todos! el que no sale a acuchillar es un cagón!”. La idea se la da la misma prensa. El estímulo. La globalización.

Entonces: silencio de radio. La noticia va a llegar, sí, pero no por medios masivos, y siempre va a haber un manto de duda acerca de todo. Las fuerzas de seguridad van a hacer lo que tengan que hacer y se encargarán de comunicar al público las medidas de seguridad que hay que tomar, si es que las hay (dicho sea de paso, hasta ahora no hubo ninguna oficial). Y ver qué pasa. En mi modesta (de veras es modesta, aunque firme) opinión, el fenómeno se va a acallar. Ejemplos, sobran acá y en todo el mundo. Perder no perdemos nada con probar.

Israeli soldiers stand near a knife at the scene of a stabbing attack near the West Bank Jewish settlement of Alon Shvut November 10, 2014.  REUTERS/Ronen Zvulun