Un día como hoy…

…pero hace 14 años, me subía a un avión para dejar Argentina y venirme a vivir a Israel.

No hubo un solo día en estos 5107 que me haya arrepentido.

En ese tiempo me desarrollé como profesional, como padre de familia, tuve 4 trabajos, 5 casas diferentes, 3 autos, 3 hijos, 4 novelas. Pero por sobre todas las cosas, mucha satisfacción y sensación de realización. 7 años de facultad tuvieron su recompensa en estos pagos.

Espero haberle dado al país al menos lo mismo que me dio a mí.

Gracias Israel por haber superado mis expectativas.

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El Sol Sale Para (Casi) Todos

Gracias Diegum por ceder la entrada.
Fue sacada el 8/11/07 en Brooklyn cerca de la salida Bay Parkway del Belt Parkway, en el puente Verrazano a Staten Island.

PD: si por las caricaturas de Mahoma quemaron embajadas, ni me quiero imaginar ahora cada vez que salga el sol la de bombitas de agua que le van a tirar los primos al rey sol.

Límite

De fin de semana con la familia. Ahí atrás de esa reja, el límite con el Líbano. Así de tranqui se lo vé. El canadiense de la ONU, un personaje. Apuesto a que es cocinero.

El Norte también existe.

Del “ganador irreprochable” de la guerra del Líbano 2, que ocurrió en 2006, -estamos hablando de nassrallah- no se escucha hablar mucho. De hecho no se lo ve siquiera aparecer en público más que una vez cada seis meses. Del “nuevo medio oriente” que se gestó a partir de su “engrandecido y notorio protagonismo” en el mundo árabe a partir de esa guerra, tampoco.

Eso sí. Del centro atómico Sirio-Coreano, tampoco se ve mucho. Ahora.

limite.jpg

PD: bueno, sepan entender, San Lorenzo viene perdiendo sin descanso y con alguien me tengo que hacer el vivo.

Esperanza

Hace tiempo empecé a leer un libro en hebreo que no terminé. Es del escritor David Grossman, que casualmente en la última guerra del Líbano perdió a su hijo. No tiene nada que ver. O tiene.

Al tiempo se hizo la película. En inglés se llama “Someone to run with”. Es una historia sencilla, con algunas vueltas interesantes.

Tiene una escena fundamental. Una escena que poco tiene que ver con la trama pero queme hizo empocionar hasta llorar. Es que ahí es cuando me doy cuenta del enorme amor que le tengo a  Israel. Enorme.

El himno, Hatikva, no solamente es uno de los más hermosos del mundo entero, sino que tiene una letra tan humilde como maravillosa. Nada de glorias guerreras ni valor por morir. Simplemente un ruego: “Ser un pueblo libre, en nuestra tierra”.

Y la versión de esta piba, directamente te deja sin defensas.

Disfrútenla.